Si ustedes son cabezas de empresa o trabajadores independientes, ¿se acuerdan de cuántas veces nos dijeron que tuviéramos un gran clavo ahorrado en caso de que pasara alguna vaina? Bueno: la vaina llegó.

Los negocios considerados esenciales siguen operando aun con el ataque del coronavirus; otros como Maeno&Co tenemos la suerte de, aunque nuestras operaciones se han visto reducidas, podemos seguir teletrabajando. Muchos se están viendo obligados a tomar la decisión de cerrar sus puertas — en algunos casos por tiempo indefinido o, lamentablemente, de forma permanente —.

En los 10 años de existencia que tiene la agencia he tenido la dicha de recibir la asesoría de Adolfo Trinidad, el experto en contabilidad que nos mantiene por la rayita con nuestros deberes tributarios y nos ayuda a tomar las mejores decisiones financieras. Por eso, en medio de esta incertidumbre generalizada quise preguntarle: ¿Qué debemos hacer las PyMEs para resguardarnos económicamente en tiempo de coronavirus?

EL EXPERTO: ADOLFO TRINIDAD
Asesor en contabilidad

[1] Finalmente hacer el famoso presupuesto

La mayoría de los pequeños empresarios no hace el famoso presupuesto, y es un error. Todo el que entienda que pueda tener su negocio en marcha en la próxima temporada debe empezar por el presupuesto. Hay que definir los gastos con certeza, proyectado a tres meses, esperando que pase la resaca. Son 90 días sabiendo que hay que cubrir la nómina y los servicios para seguir operando.

Ningún ciudadano de a pie es experto en presupuesto, porque es un aspecto muy técnico, pero sí pueden definir cuáles son las prioridades obligatorias. Esto es importante para que las empresas no comiencen a salir de lo prudente. ¿Qué quiere decir eso? Que quizás el pago del alquiler del local no sea una prioridad obligatoria, porque puede que el propietario acepte llegar a una negociación o que, como plan B, puedan reducir el tamaño de las instalaciones mudándose a un local menos costoso. Por eso digo: el presupuesto no es lo que quisiéramos, sino lo necesario.

[2] Saber que el efectivo es rey

La segunda prioridad es, en la medida de lo posible, tener efectivo a mano. En el mejor de los casos esa liquidez la da el efectivo que estaba disponible en bancos, más el dinero de la empresa que tienen los clientes en mano.

En el caso del primero, es importante diversificar el ahorro y no poner todos los huevos en una canasta. No se debe tener todos los fondos en una institución financiera ni en una sola moneda — de hecho, yo recomiendo tener por lo menos el 30 por ciento en dólares, que es la moneda más accesible para nosotros después del peso —. Y luego de esto, hay que tratar de tener siempre efectivo en bóveda, si no se cuenta con una caja fuerte — y estamos hablando de por lo menos un 10 por ciento del capital líquido —. Lo importante es tener fácil acceso para cualquier tipo de contingencia.

En el caso del segundo, es conveniente renegociar deudas con esas cuentas, tratando de darles algún tipo de descuento o la facilidad de pago en plazos, para tratar de que eso se traduzca en efectivo para la empresa.

[3] Renegociar los compromisos

Así como sugiero ofrecer descuentos y plazos a los clientes, asimismo será necesario renegociar los compromisos con los proveedores o con las instituciones financieras, para llevar los pagos a plazos manejables.

En el caso de los préstamos, el Estado puso dinero a disposición de la banca, lo cual nos permite renegociar tanto las deudas de compromisos anteriores como las futuras. Ese dinero va a estar disponible a intereses atractivos y plazos factibles. Pero hago hincapié en la prudencia, porque esto debe ser para tener fondos de contingencia, y no para utilizarse en cosas innecesarias.

[4] Solicitar facilidades a la DGII

Va a ser necesario para muchos postergar los pagos tributarios que tenemos ahora y que vamos a tener a futuro. Por eso es importante acudir a la DGII para renegociarlos en caso de presentarse alguna situación, porque las facilidades ya están. Hay que aprovechar todo lo que ha sido dispuesto por el gobierno, desde la extensión del plazo para pagar impuestos — que son cuatro meses más — .

[5] Recordar su rol como ente productivo

Ninguna empresa puede verse como un ente aislado en la economía, porque todos somos una pieza el efecto dominó: juntos hacemos que el dinero circule y que todo el mundo pueda seguir produciendo. Por eso el Estado ha hecho tanto énfasis en medidas que permitan mantener la nómina y los compromisos con suplidores para así mantener un grupo de negocios a flote — el dinero tiene que seguir circulando —.

Pero esto también aplica a nuestro rol dentro del engranaje general: estamos todos juntos en la misma situación, y es hora de formar alianzas estratégicas. Es el momento de gestionar montos más atractivos con nuestros proveedores y de reducir nuestras comisiones como intermediarios, si aplican, para que así los clientes se vean motivados a comprar nuestros bienes o contratar nuestros servicios. Debemos buscar la manera de ayudar a nuestros semejantes.

Finanzas para PyMEs en tiempo de coronavirus

Categoría: Maenadas
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