Maenadas

Unos dirán que Gaby Castellanos es una visionaria de la publicidad o una estratega de redes sociales, pero para mí es un tirapiedras profesional para todo el que trabaja en comunicación: es increíble la precisión y la puntería que tiene para lanzar la verdad directo al blanco, aunque duela.

En los últimos años he tomado decisiones dolorosas pero necesarias para el crecimiento correcto de Maeno&Co, y me dije que iba a tomar otra más: enfrentarme a quemarropa al aprendizaje con ella. Por eso, hace unas semanas metí ropa y valor en mi maleta y asistí a un campamento de engagement que ella realizó en Miami, con una jornada completa para solo 30 personas.

¿Y saben qué aprendí de ella ese sábado? Mucho. Aquí les comparto un resumen.

[+] Un like no es una venta

¿Recuerdan cuando les dije que yo creo en los micro-influenciadores? Ella piensa igual: hay gente con cientos de miles de seguidores que no vende ni un jarrón de flores, pero otros con cinco mil venden 700 jarrones con una campaña similar. ¿La diferencia? El público nicho que sigue al micro-influenciador es adicto a la decoración y las flores. Lo masivo tiene su fin, pero lo nicho tiene su gracia.

Igual hay que repensarse el medio donde uno se anuncia. Si Instagram es lo que está de moda pero la mayoría del público que usa el producto o servicio que uno vende prefiere Facebook o hasta WhatsApp, ahí es que hay que estar. Hay que dejar de pensar que lo que funciona para la mayoría también debe obligatoriamente funcionar para uno, sin antes estudiar a quién uno le está hablando.

[+] Marcas: pónganle atención al público LGBTQ

Tomemos una pareja de heterosexuales AB en la treintena y una pareja de gays en la treintena, ambos en Santo Domingo. Podemos apostar lo que sea a que los primeros tienen al menos un hijo, mientras que los segundos como mucho tienen un perrito. ¿Quién tiene más dinero para gastar en ropa, viajes, gimnasio especializado, restaurantes, tratamientos estéticos y demás experiencias de lujos? Obviamente no los que pagan colegio, ropa infantil y niñeras. Aunque eso ya lo entendieron hace rato Estados Unidos y Europa al hablarle a las parejas DINK — Dual Income No Kids —, aquí en República Dominicana ese efecto se está comenzando a sentir. Por eso, a los productos y servicios que ofrecen lujo: comiencen a pensar en cómo hablarle al público LGBTQ joven.

¿Y por qué estoy hablando de capacidad de gasto discrecional en vez de enfoques éticos o de inclusión? Porque eso aprendí en el campamento: que en países donde el tema es difícil de tratar en público, como el nuestro, mostrar una oportunidad de venta muchas veces es más efectivo, y que la inclusión vendrá entonces por fuerza de la gravedad. El dinero es un idioma común para la mayoría de las personas, y es un lenguaje que muchas empresas entienden fácilmente. Es una verdad difícil de digerir, porque lo ideal es hacer las cosas por respeto y por igualdad… pero también hay que ser estratégico para lograr ciertas cosas cuando el panorama social es difícil.

[+] Al comunicar hay que dejar el ego a un lado

Cuando comencé el proyecto de las Maenadas, mi intención era compartir mis conocimientos profesionales, para convertir esta sección del blog en un manual para quienes aspiraban a realizar eventos o trabajar comunicación corporativa. Mi idea inicial era escribir algo de utilidad. Sin embargo, me di cuenta de algo importante: cuando me salía del guión y escribía algo que me salía del corazón, que tenía más utilidad social que utilidad comercial, ustedes me respondían con más fuerza y me hablaban sobre el valor que tenía que alguien apuntara el dedo hacia esa conversación. ¿Qué me recomendó Gaby cuando le conté esto? Pues, precisamente lo que estoy haciendo ahora: dejar mi ego profesional a un lado y valorar lo que tiene más valor para los lectores. ¡Jamás habría imaginado que ustedes querían leer mi posición sobre ciertos temas! Sin embargo, ustedes me han enseñado esa lección con las Maenadas… y es algo que pienso aplicar en todas mis facetas profesionales. Así que, tanto a ustedes como a Gaby: ¡Gracias por hablarme claro!

Maenadas

Hora de confesarme: cuando Maeno&Co comenzó, me di cuenta de que era mucho más probable conseguir aprobación y difusión de las fotos sociales que mandábamos si elegía las que tenían personas con un look “aspiracional”. Para hablar clarísimo: la mejor vestida era la más flaca, la más larga o la que tenía el salonazo perfecto; el mejor vestido era al que se le veían los cuadritos o los biceps por encima de la ropa, con el gelatinoso perfecto y siempre ensacado. El look aspiracional aquí era binario: o flaca con salonazo o cuadritos ensacado.

Pero esto ustedes ya lo han escuchado, y algunos de ustedes lamentablemente han vivido el azote de la pirámide. Lo que me interesa de esto no es apuntar al problema, sino explicarles cómo pienso ser, desde el pequeño espacio de acción que tengo, una parte de la solución.

Esta generación ha entendido que el respetar debe ganarle la carrera al juzgar

Los años no pasan en vano, y yo estoy agradecido de haber aprendido la lección — aunque me haya tomado tanto tiempo —. No fue una sola situación que me hizo ver la luz, sino que fue una colección de cientos de situaciones que me hicieron cambiar de lentes mentales. Fue ver el respeto a la expresión personal en la más reciente edición del Bocao Food Fest, donde imperaba el lema “You better love” — era como firmar un descargo mental que decía que al entrar por el portón principal ibas a valorar todo lo que vieras, y que aunque tal vez no te identificaras con algo, le debías el gran respeto de respetarlo—. Fue ver que en uno de los eventos más prestigiosos del mundo empresarial dominicano una mujer pudo sentirse a gusto con el pelo crespo rizo en vez de estar obligada a “domarlo” a base de alisado y blower. Fue ver que la comunidad gay local está buscando la celebración de distintos espectros de masculinidad y de tipos de cuerpo, creando espacios y eventos que trascienden los lugares y vecindarios que supuestamente se esperan de ellos. Esta generación de jóvenes está poniendo granitos de arena todos los días para cambiar el litoral social de este país. Es más, son ellos y ellas los que han entendido que el respetar debe ganarle la carrera al juzgar.

Yo he entendido que la belleza viene en muchas presentaciones, colores y tamaños. Ahora mi plan es aportar para llevar esa idea a un lugar que sea capaz de moldear opiniones: la comunicación de marca. Como agencia que trabaja en este sector, en Maeno&Co vamos a debatir la idea incorrecta de que una persona de pelo rizo o en sobrepeso no puede promover una marca de lujo. Nos hemos propuesto ver más allá y entender los gustos y conocimientos de cada persona. Queremos demostrar que su público meta se identifica con ellos y ellas por su autenticidad y por su saber, y por que no venden una realidad photoshopeadísima e inalcanzable hasta para ellos mismos. Vamos a buscar darle voz a una generación de jóvenes que quiere ver representación en sus medios — y a comunicar a nuestros clientes que, si no se adaptan a este cambio positivo de mentalidad, es posible que el tiempo los deje atrás —. Vamos a trabajar para inculcar primero la aceptación, luego el respeto y entonces la admiración por todas esas cosas que nos hacen diferentes, pero igualmente valiosos.

Con esto la idea no es solo que veamos un arcoíris más amplio de personas en los momentos clave de influencia en los medios o en eventos sociales considerados de alta gama. Yo lo veo como algo más grande: es poder decir firmemente “You better love”, pero no solo a los demás… sino también a nosotros mismos.

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Yo sé que hay mucha gente ahora mismo que está obsesionada con La Sirenita, por causa de las noticias de casting que están saliendo de Disney, pero mi cuento favorito de Hans Christian Andersen es El patito feo. Y de hecho, es mucho más que una preferencia personal: es porque me ha ayudado en mi carrera. Muchos de nosotros nos pasamos la vida profesional queriendo ser patitos, tratando de imitar a todos los de cuello corto y patas palmeadas que hacen cua cua a nuestro alrededor. Muchos no nos damos la oportunidad de mirar más allá y de encontrar lo que verdaderamente somos más allá de lo que está haciendo el mercado. No nos damos el chance de darnos cuenta de que en realidad somos cisnes.

¿Pero por qué esto me ha ayudado en la carrera? Porque el cisne que se la pasa estresado mirando a los patos nunca busca nuevos caminos, para así llegar a extender sus alas y servir poses de cuello largo. En otras palabras: que uno tiene que dejar de estar metiéndose en una carrera o un camino profesional porque todo el mundo lo está haciendo, y en vez de eso, buscar el talento interno y dedicarse a hacer eso. Muchas personas tienen un grado de tranque mental tan grande que no salen de su zona de confort para experimentar y buscar lo que verdaderamente hace que uno brille. Cuando uno se dedica a lo que verdaderamente le dicta la intuición y la capacidad, no hay necesidad de estar viendo lo que hace la competencia, o tratando de emular el talento del otro. Prestar tanta atención a lo que hace el otro puede arruinar el camino propio — y hasta el de los demás, porque conozco a muchas personas que solo están satisfechas si pueden arruinar al otro.

Por eso, quisiera compartir las mentalizaciones que me han dado resultado. Quizás no todas sean aplicables a su situación, pero quizás algunas les sean de provecho profesional.

[+] Sepan para qué le dan sus alas

En República Dominicana sufrimos de una todología extrema. Muchas personas creen que lo pueden hacer todo, porque genuinamente no saben cuál es su talento, y por eso se rehusan a especializarse en algo. Lo primero que hay que hacer es una introspección intensa, para saber cuáles son nuestras fortalezas y así poder explotarlas. Hay que buscar lo que a uno le salga natural y dedicarse enteramente a eso. No hay una cosa que cause más problemas que alguien intermedio: no está ni de un lado ni del otro, y por eso no está ni en un buen negocio ni en otro.

El mercado dominicano está tan dinamizado que cada vez más está aceptando servicios especializados. Y dentro de este panorama, si uno quiere destacarse por su calidad, no puede abarcarlo todo. Por eso hay fotógrafos especializados en bodas y empresas que solo hacen congresos hoteleros, mientras que otras solo hacen eventos para niños. Mucha gente entiende que crecer es buscar nuevos mercados, pero como están las cosas, yo he entendido que crecer es subir la calidad dentro de su mismo mercado.

[+] Acepten que el otro no tiene la culpa

Cada vez que en Maeno&Co perdíamos una licitación, yo me lo tomaba personal. Me daba rabia. Duraba días molesto. Yo no entendía cómo, con nuestra capacidad creativa y de ejecución, no habíamos ganado ese contrato. Y entonces, al tiempo, veía lo que había hecho la empresa ganadora y me daba cuenta de que ellos estaban especializados en algo muy específico, desde tecnología hasta contrataciones internacionales. Ahí lo entendí todo: esos emprendedores buscaron su nicho y se enfocaron en eso. Esa lección me inspiró tanto que en Maeno&Co estamos especializándonos e investigando cada vez más. Por eso es que es bueno sentir sus piques profesionales, pero digerirlos y aprender de ellos lo más rápido posible. Quien se queda en la comodidad emocional de estar marinándose en ese veneno termina enchivándose.

¿Cuántos influenciadores ustedes ven que están vendiendo lo que no son? No saben la cantidad de perfiles que examino de personas que se venden como lujo cuando sus inclinaciones, preferencias y realidades no lo son. También veo personas que se venden como conocedores de lo fitness cuando todos sabemos que lo que verdaderamente conocen son los filtros. Pero ellos se están perdiendo de vender lo que verdaderamente son, y ser felices con una comunidad que nadie más puede tener. Cada persona es loca con algo, por interés de nicho que parezca, y es increíble lo que se siente poder compartir esas aficiones con un grupo de personas que comparten esa pasión. Muchas veces nos enfocamos tanto en meternos en el rol de un tipo de potencial, solo por que está de moda o deja dinero, que nunca le dedicamos tiempo a darnos cuenta de cual es nuestro potencial real. Nos lo debemos a nosotros mismos, por nuestra satisfacción personal y profesional. Hay que inventar e intentar, señores.

[+] … y luego véndanlo

Me dirán: “Maeno, pero las marcas solo quieren aliarse a la gente que hace este tipo de cosas”. En mi experiencia, eso es porque ustedes no han sabido venderse. Para vender algo nuevo hay que usar estrategia, pero sobre todo, hacer la tarea de investigación. ¿Cómo puede un tipo innovador de servicio transformarse en venta o en experiencias favorecedoras para una marca? Yo mismo vengo entendiendo el valor de la investigación en estos últimos años. Si se investiga el target y se le presenta todo esto con base a un cliente potencial, es muy posible tener un sí del otro lado. Como dice Wilson Chiang, el dream maker creativo de Maeno&Co, todo el que quiere vender algo debe hacer un trabajo de planning.

[+] Sepan a quién escuchar

De nuevo: no escuchen a la gente que dice cua cua, sino a la gente que hace como sea que es que hacen los cisnes. ¿Gru gru? ¿Shi shi? Ni idea: lo importante es que ustedes deben llevarse de su intuición para valorar la crítica que realmente es constructiva. Yo conozco gente que me tira pal’ hoyo solo para sentirse mejor sobre ellos mismos; he aprendido a no hacerles caso a su crítica y enfocarme escuchar a quienes tienen la intención de verdaderamente verme mejorar. Les recomiendo que hagan lo mismo.

[+] Sean como Paul McCartney, no como Madonna

El mejor álbum reciente de Madonna es Confessions on a dance floor. Es el último que siento verdaderamente auténtico, algo que salió de su intuición. Lo que ha hecho de ahí en adelante se siente como el deseo de ponerse al día con las tendencias, tratando de capturar a un público cada vez más joven. Comparen eso a Paul McCartney, quien sigue haciendo lo suyo con autenticidad para el público que siempre lo ha querido. Hace lo suyo tan bien, con una evolución orgánica dentro de su género, que mantiene a su público y captura jóvenes en busca de una oferta tradicional de calidad.

Miren a donde voy con esto: todos tenemos una etapa de fuegos artificiales, donde estamos en el lugar correcto en el momento correcto con el talento correcto. Pero he aprendido que los picos son buenos para prepararnos para las bajadas y para visualizar cómo innovar no tratando de ser como los demás, sino innovar haciendo lo que nosotros sabemos hacer bien. Hay que ser como Paul McCartney en vez de ser como Madonna. Todo el mundo tiene una vida útil de tendencia —menos JLo, que parece que va a seguir dando pelucazos con 80 años y todos la vamos a amar—. Es muy probable que en 20 años en mi faceta profesional yo no le esté hablando al mismo rango de edad que le hablo hoy. ¿Significa eso que estaré acabado? No: eso significa que tengo la oportunidad de mantener mi autenticidad a lo largo del tiempo. No puedo estarme preocupando en querer ser joven para siempre, porque entonces me pierdo de la madurez que dan los años. No todo el mundo es JLo… y eso no tiene nada de malo.

Maenadas

¿Sabían ustedes que cosa que la Peccata anuncia en su cuenta de redes sociales, cosa que fácilmente se vende en una tienda? ¿O que bikini que se pone Gabi Desangles, bikini que se vende? ¿O que oferta que Techy dice “Esto lo tiene Jumbo”, producto que se acaba ese mismo día? ¿O video que sube El Panda que Anda, video que se comparte entre miles de grupos de WhatsApp por minuto? Eso se debe a que ellos han cultivado una relación de honestidad, de transparencia y de conversación con sus seguidores. En otras palabras: quienes los siguen confían en su palabra, y se sienten a gusto dialogando directamente con ellos a través de los comentarios.

Les dan la mano y le han cogido el brazo entero, de la forma menos humana posible

Pero eso es un arma de doble filo: muchos influenciadores han decidido no mostrarse como una persona perfecta, sino como un ser humano en constante aprendizaje, con unos días buenos y otros malos. ¿Y saben lo que han hecho algunos? Les dan la mano y le han cogido el brazo entero, de la forma menos humana posible. ¿A qué me refiero? Solamente miren esta captura de un comentario que le dejaron a María Conchita en su cuenta de Instagram.

Yo me pregunto: ¿Qué cree esa persona que va a ganar con eso? Muchas veces, a los influenciadores se les castiga por haberse librado de los complejos que los demás cargan encima. Esa gente acomplejada entonces quiere pisotear al otro, para avergonzarlo hasta el punto de que él o ella siga pintando dentro del contorno.

¿Y saben qué es lo peor? Que haciendo eso ellos mismos se clavan el cuchillo. Ese contorno no es real. Quizás esa persona que piensa que solo las mujeres con cierto tipo de cuerpo pueden ponerse cierto tipo de ropa o accesorios tiene esa percepción porque una parte privilegiada de la sociedad lo dictó así, y ella lo internalizó como si fuera cierto. Ella no entiende que existen personas que están retando esos estándares a diario, haciendo que los límites de lo aspiracional se expandan cada vez más, para que cada vez más personas puedan entrar. No hay solo un estándar de belleza, de inteligencia, de carisma. Si algo ha logrado Instagram es demostrarnos a todos que hay más de un tipo de voz que vale la pena escuchar —y es muy posible que voces como la nuestra estén dentro de esa tómbola, brindándonos la oportunidad de que nosotros mismos y la sociedad nos valoremos mejor—.

Pero para que vean como son las cosas: ni alguien con una figura convencionalmente aceptada se salva del teclado de los odiantes. Cuando le comenté a Gabi Desangles sobre el tema de esta Maenada, me envió esta captura de pantalla, con personas criticándola por un atuendo que llevaba. Le estaban reclamando por supuestamente vestirse de forma vulgar.

O cuando Techy Fatule compartió su historia sobre la ansiedad que le causaba el yoyo de las dietas, y cómo logró estar en paz con su peso al hacer las paces con la comida, muchos comenzaron a atacarla diciéndole que en realidad se había hecho una cirugía para deshacerse de la grasa.

Miren: muchas marcas no entienden que el trabajo de un influenciador no es solo promover un producto o un estilo de vida, sino también salvaguardar su salud emocional para defenderse de toda la gente que no entiende el trabajo que están haciendo. Ahí hay gente que, desde el anonimato y la cobardía de un celular, le dicen cundango al Panda que Anda, por el simple hecho de hacer videos jocosos imitando su madre. Juan Luis Minaya ha convertido sus respuestas a los haters en vídeos graciosísimos.

Pero más allá de no darnos cuenta de cómo los influenciadores “diferentes” están cambiando nuestra percepción de lo que es normal, creo que nosotros mismos como consumidores de contenido tenemos que revisarnos. Da vergüenza cómo el teclado del celular nos ha quitado la decencia. La gente se toma muy a la ligera el acto de hacer un comentario negativo en Instagram, como si la persona del otro lado no es alguien real, con sueños y miedos, con amigos y familia, con una vida interior compleja.

Si se van a vanagloriar de ser mejores personas que la que está trabajando como influenciador, entonces más les vale que comiencen a demostrarlo

Esto se ha salido de control, sin un acuerdo entre todos donde pongamos reglas sobre cómo interactuar en redes sociales con el mismo respeto que se supone que nos debemos en persona. De hecho, esto está tan descontrolado que ya Instagram va a comenzar a borrar perfiles que dejen comentarios hirientes y malintencionados. Por eso, la próxima vez que uno de ustedes agarre su celular para dar su HumildeOpinionCulebraVenenosa.jpg, lo mejor que pueden hacer es repetir en su cabeza: esto no es honestidad, sino bullying. Si se van a vanagloriar de ser mejores personas que la que está trabajando como influenciador, entonces más les vale que comiencen a demostrarlo.

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Cuando me mudé a mi nueva casa, la cocina duró varias semanas hecha un desastre. No tenía la posibilidad de sentarme a organizarla como se debía. Sencillamente, el tiempo no me daba, pero el reguero constante me estaba afectando. Ahí fue que entendí el gran valor de un servicio como el de Casa al Día. Ellas vinieron y arreglaron todo.

Ahora, yo soy honesto con eso. A todo el que viene a mi casa y la ve tan arregladita le hablo sobre todas las personas que han ayudado a que esté y se mantenga así. Imagínense que, aparte de dirigir una empresa y tener una vida social y una vida familiar y ejercitarme y dedicar tiempo a mi aprendizaje, la sociedad también me exigiera tener la casa perfecta. Bueno, esa locura es exactamente lo que le pedimos nosotros a las esposas y madres y amas de casa. Y como nos encanta la competencia y ser pasivo-agresivos y hacer que el otro se sienta menos para nosotros sentirnos más, muchas personas no suelen revelar los servicios que permiten que nuestra vida parezca tan perfecta desde fuera.

Tenemos que ser más sinceros con nuestro backstage

Eso hay que cortarlo. Usted no es Beyoncé para decir que you woke up like this. Por la salud mental propia y de quienes nos rodean, tenemos que ser más sinceros con nuestro backstage. Vivimos en una constante competencia inconsciente, y eso se debe a que no mostramos todo el esfuerzo que requiere esa supuesta vida fabulosa.

Por eso, les voy a proponer lo siguiente: dejen de esconder a sus suplidores. ¿Usted vive tirando tela como la más Dua Lipa? Entonces diga la verdad: puede que el 70 por ciento de lo que usted se pone es o regalado o alquilado o vino por intercambio, y que usted use un estilista. ¿Trabaja 10 horas al día, se ejercita siete veces por semana y aun tiene tiempo de tener unos arreglos florales fabulosos que hasta parecen maridados con la botella de vino que se está tomando en esa Story? Diga la verdad: dé el número de su florista y agradezca al sommelier que le hizo un plan de suscripción y le manda tres botellas por semana, para que pruebe nuevos vinos echavainísticos. ¿Una sala con una decoración espectacular? Dele al botón y póngale la etiqueta de Instagram a su interiorista.

¿Por qué? Porque esta es una situación de doble vía: primero, al no hablar sobre los servicios de estos profesionales, los estamos subestimando. Segundo, porque también estamos subestimando la gran labor de edición, selección y casi curadoría que realiza una persona cuando escoge un suplidor y le comunica su visión. Ejecutar y crear, requiere mucho talento, pero elegir también. Por eso, si comparten sus suplidores, están hablando de su criterio y buen gusto… y sobre todo, están haciendo un regalo a la salud mental colectiva de sus seguidores en Instagram.

Pero me voy más lejos. Yo he vivido casos, profesionalmente, donde algunas personas no quieren ni pasarme el número de sus suplidores. Señores: ya hay tanto acceso a la información que esos nombres no permanecen escondidos mucho tiempo. Hay mucha gente talentosa abriéndose campo, y esos trabajos aparecen etiquetados como portafolio tarde o temprano en Instagram. Por eso, yo con tranquilidad doy el nombre de mi florista, de la imprenta donde hacemos las invitaciones, del fotógrafo, de quien sea… porque estoy claro de que el común denominador de todas esas ejecuciones es la relación que hay entre ellos y yo. Es una plena colaboración donde compartimos nuestra visión y la inteligencia logística para lograr una buena producción.

O imagínense que un suplidor puede tener miles de productos en su catálogo, pero es el buen gusto del cliente lo que hace que salgan esas agujas del pajar.

Démosle valor a nuestro gusto, a nuestro criterio, a nuestra visión

Todos nosotros tenemos que estar al tanto de cuánto vale un servicio, y apreciarlo y darle su mérito. Los servicios tienen un costo hasta más alto que los bienes, porque requieren aprendizaje, innovación, investigación. Pero también tenemos que estar al tanto de cuánto vale nuestro criterio.

Así que, no digan “I woke up like this” y escondan todo debajo de la alfombra. Digan “I woke up con este lewk en mente y Fulana con su varita mágica me ayudó a conseguirlo”. Démosle valor a nuestro gusto, a nuestro criterio, a nuestra visión, a la manera de emplear nuestro tiempo limitado de la forma más inteligente posible. Eso hace toda la diferencia.

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Vayan a la cuenta de Instagram de @maenoco y busquen cualquier foto del equipo de Maeno&Co después de un evento. Seguramente nos van a ver a todos con la postura relajada de bailarines de danza moderna, vestidos igual, felices con la cara de quien no tiene ni una preocupación en su cabeza.

Eso es parte del entrenamiento. En realidad, por dentro estamos pensando en tres mil cosas, pero hemos aprendido que todo se debe resolver con cara de póker. ¿Qué otra cosa hemos aprendido?

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Cuando un cliente contrata a una agencia de producción, aparte de creatividad y eficacia está contratando su tranquilidad. El día de un evento, un cliente de por sí está nervioso —está lanzando al mundo un producto o una propuesta que puede tener grandes repercusiones en sus números—. Aparte, con la inmediatez y la permanencia de las redes sociales, se puede ver expuesto a una controversia si un detalle sale mal —antes, salía en tres periódicos y eso desaparecía, pero ahora el internet nunca olvida—. Ahora algo en su evento puede hacerse viral y hasta convertirse en un meme. Por eso, hay que tener en cuenta que lo más importante el día de un evento es NO disparar los niveles de ansiedad de un cliente.

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No se puede correr. Repito: un ejecutivo de Maeno&Co no puede estar corriendo en un evento. Alguien juyendo significa que hay un problema. Eso y los niveles de ansiedad de un cliente no se llevan bien. Asimismo, no se puede gritar, no se puede perder la paciencia, no se puede ver uno nervioso. Ante la duda, po-po-po-poker face po-po-poker-face.

Nosotros no damos una mala noticia, sino una alternativa

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No ocultamos los problemas. Nosotros dependemos de terceros, de suplidores que pueden quedar mal. Sin embargo, no vamos a informar de un inconveniente sin ir al mismo tiempo con una solución. Nosotros no damos una mala noticia, sino una alternativa. Decir algo tipo “Yo hablé con este suplidor y me va a entregar tal cosa 10 días antes y de tal o cual forma” es vital.

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No vivimos en Nueva York, y no podemos luchar contra eso. Hay clientes que quieren una locación distinta y diferente e innovadora, pero muchas veces no entienden que con eso se explota el presupuesto y no están dispuestos a pagar lo que conlleva. Por ejemplo, hay locaciones que necesitan baños, cristalería y toda la comida, porque no hay logística armada. Eso significa que hacer un evento ahí sale tres veces más caro que una locación tradicional. Hay ítemes en la lista que no se pueden negociar, y nosotros los productores peleamos para no eliminarlas, porque son esenciales para la seguridad y el disfrute de los invitados.

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Puede sonar tonto y hasta parte de un libro de autoayuda, pero no se debe olvidar la sonrisa. Uno no se da cuenta de que, a pesar de ser el productor y no el cliente, uno casi está dando la cara como anfitrión. Y por eso, lo que mejor nos resulta es comernos el estrés y sonreír… porque, después de todo, la energía positiva es contagiosa.