¿Quién me mandó a meterme en esto?

En septiembre de 2016 una amiga me llamó para decirme: «¿Por qué no corremos el medio maratón de Nueva York el próximo marzo?». Para quienes no saben, un medio maratón tiene 21 kilómetros. Para quienes tampoco saben, yo tengo un archivo de gavetas mentales llamado «Preguntas sin sentido y que no se parecen a Maeno», y ahí mismito metí esa pregunta después de darle un trancón al teléfono.

Pero entonces dos cosas me llegaron a la mente: a mí me encanta la competencia, y mi competidor más exigente soy yo mismo. Cada día culpamos al tiempo por nuestras metas inconclusas, y yo estaba entrando en una etapa en donde no tenía tiempo ni para ponerme producto en este cabello. Pero donde comen dos comen tres, y por eso me pregunté: «¿Y qué te impide agregar una tarea más, la de cumplir ese gran reto personal?».

Aparte, en ese momento en mi familia estábamos pasando por un momento difícil: a mi papá le habían encontrado unos coágulos en las piernas, un diagnóstico muy peligroso. Estuvimos muy preocupados durante varios días hasta que finalmente lo vimos recuperado. El doctor nos explicó que la causa principal de esa afección es la falta de actividad física y cardiovascular.

En ese momento tomé el teléfono, llamé a mi amiga y le dije: «¿Por qué no?».

Como buen nerdo, me puse a investigar todo lo que necesita para correr adecuadamente: saber lo que es el «pace», que todas las corridas que no son de 42 kilómetros se llaman «carrera», que cada kilómetro que yo recorriera iba a ir dedicado a mi papá. De esta experiencia, que terminó cruzando la meta hace unos días en Nueva York, saqué cinco razones para que todo el que quiera retarse se anime a seguir estos pasos –¿vieron lo que hice ahí?–.

[1] La competencia no es con los demás, sino contigo mismo
Muchas personas –incluyendo a Maeno Pre-Fit– te preguntan cuál es la necesidad de hacer un medio maratón. ¿Premian al primero en llegar? ¿Ganas dinero? ¿Te vas a desbaratar el cuerpo para dejar las rodillas en la talvia? Yo ahí les respondía: lo importante de esta experiencia es que no estás compitiendo con otros, aunque hay miles de personas a tu lado, sino contigo mismo, pues tú sabes hasta donde pedirte y qué exigirte.

Yo encontré un equilibrio, y no me exigía más de lo que sabía que podía dar. Mis expectativas eran de hacerlo en 2h40; lo acepté y arranqué. Corrí a mi paso, no me exploté y no dejé las rodillas en la talvia –yo les hablaba y les decía que se portaran bien, que no iba a maltratarlas–. Ese día en Nueva York terminé en 2h28. Con esa satisfacción personal gané algo más valioso que el dinero: gané la posibilidad de felicitarme a mí mismo.

[2] Corre en grupo… pero no en una secta
Hacer las cosas con un grupo de amigos siempre es favorable. Para este entrenamiento creamos un grupito que apodamos El Casino –porque al principio barajábamos mucho–. Creamos el respectivo grupo de WhatsApp, nos veíamos en todos los entrenamientos y creamos muy buena química. Todos estábamos en la misma página en cuanto a no dejar de brindar con El Catador y que íbamos a gozarnos la experiencia, cada quién manejándola según le funcionara mejor.

Al momento de correr siempre trataba de hacerlo solo, porque acompañado quería darle más rápido y no me concentraba o me ponía a hablar. Así que, por eso decidí encontrarme con mis amigos al inicio y de ahí Maeno cogía su ritmo. Eso fue lo que mejor me funcionó.

Los sobrevivientes: María Alejandra De Moya, Josie Estrella de Dhimes, Raul Santaella, Rochelle Vicente, yo, Mónica García y Dominique Barkhausen

[3] Tener un buen entrenador que use el silencio como arma letal
Yo estaba cogiendo fresco cuando estaban repartiendo paciencia al momento de yo llegar al mundo. Se me hace muy difícil entender que las cosas toman su tiempo, y esto lleva a que a veces me canse fácil de algo cuando no veo el resultado esperado. Por eso debo agradecer a mi entrenador, Raúl Santaella, quien me enseñó que las cosas se dan poco a poco, y que para llegar a un objetivo hay que empezar pequeño e ir avanzando. Durante todo el entrenamiento, él aguantó mis crisis de la mejor manera que se puede tratar a una persona acelerada: ignorándome. Yo cogía mis piques al principio, y él con su ley del silencio.

Mi primera carrera importante fue una de 10 kilómetros en octubre. Pensé que eso era lo más grande y que el mundo se me iba a acabar, pero… cuando hice mi último fondo –esa palabra se usa para las corridas largas en preparación para una carrera–, lo único que me dijo Raúl fue: «¿Qué diría el Maeno de septiembre si viera lo que acabas de lograr?». No tuvo que decir nada más.

[4] De repente, «disciplina» es tu palabra favorita
Al momento de compartir una experiencia no solo hablo del resultado final, sino también el proceso. Vivimos en un mundo donde solo cuenta la parte bonita de una meta lograda, sin explicar cómo llegamos ahí –lo siento, Beyoncé, pero eso de «woke up like this» es mentira–.

Mi proceso de entrenamiento fue muy duro, sobre todo porque no soy muy dado a la actividad física y mi trabajo solo me permite entrenar en la mañana, pues los eventos de los clientes son de tarde y noche. Comencé levantándome a las 5:30 de la mañana para ir al Mirador los lunes, jueves y sábado, y entrenando con pesas a las 6:00 de la mañana los martes, miércoles y viernes. A eso había que sumarle el hecho de que los viernes tenía que dormirme súper temprano, para poder estar descansado el sábado, y no tomar ni comer nada pesado para no afectar mi desempeño. Como se podrán imaginar, todos los coros, actividades y juntaderas eran los viernes, y por un momento pensé que era una conspiración en mi contra.

Y claro, no faltó el bullying de la gente que te pone cara de «tú eres uno de esos» cuando les dices que estás entrenando para un medio maratón.

Pero nada de eso pudo contra mi determinación. Yo escogí esta experiencia para demostrarme a mí mismo que se puede conseguir disciplina dentro de la comodidad; para demostrarme que no estaba corriendo, sino entrenándome a mí mismo para poder llevar una rutina; para sentirme bien conmigo mismo y saber que una salida social perdida no es el fin del mundo.

[5] Te pones en el chasis
No hay forma de ponerlo bonito: correr te seca. Yo me consideraba «de huesos grandes» –con eso maquillaba mi amor por la pizza–. Resulta que te sientes tan bien contigo mismo cuando ves tu progreso, que ese es el real pepperoni encima del queso.

Lo importante fue saber lo que quería. Yo no soy Zac Efron ni iba en búsqueda de serlo, pero aprendí que es importante que, ya que correr consume la masa muscular, hay que entrenar con pesas y consumir proteínas –o sea, hay que comer mucho, pero no necesariamente pizza y conflé–.

Para concluir, y sé que las fotos hablan por mí: me gocé esa experiencia. Me sentí el rey del mundo cuando corrí por las calles de Nueva York. Sentía que habían cerrado Times Square para mí, como la escena esa de Vanilla Sky. Ver personas de todas las edades compitiendo con ellos mismos y ver la cara de personas que quiero siguiéndome en el camino fue increíble, pero también tuve la mejor satisfacción de todas: llegar a la meta y decirme a mí mismo, con orgullo, «¡Te gané! Confié en ti… ¡y no me defraudaste!».

¿Quién me mandó a meterme en esto?

Desde que iniciamos con Start Young siempre hablamos de tener todo tipo de expositores. El tema de tener un dominicano radicado en el extranjero siempre fue una meta, y este año, por unanimidad, decidimos invitar a Fernando García, quien con apenas 29 años es el co-director creativo de Oscar de la Renta y tiene su propia firma, llamada Monse.

No tenía el placer de conocerlo, pero en esta isla saber quién conoce a quién no es tarea difícil. Empecé a investigar y a través de una amiga en común tuve el primer acercamiento, para explicarle todo lo que era Start Young. Inmediatamente aceptó y estuvo a nuestra disposición, solo quedaba cuadrar las fechas y todos los detalles del evento.

En el momento en que decidimos contactarlo, Fernando estaba a cargo de Monse. Sin embargo, dos meses antes del evento abro Instagram y veo la siguiente noticia: “Laura Kim y Fernando García son nombrados directores creativos de Oscar de la Renta”. En ese momento casi pierdo el control del vehículo y le escribo al equipo en el grupo de Start Young: “Fernando no viene, ya volvió a Oscar de la Renta, él no va a tener tiempo”. Pero como rendirme no está en mi vocabulario, inmediatamente me comuniqué con su directora de relaciones públicas, quien me dice que todo sigue en pie, con un “Maeno, don’t worry, Fernando will be there on November 11”.

Eso me dejó semi-tranquilo, pero cuando quieres algo tienes que demostrar lo importante que es para ti y comprometer a los demás en esta misión. Así fue como en 48 horas cogí el vuelo Delta 403 con destino a Nueva York y #Alkasamellevó a poder reunirme en persona con Fernando García y disfrutar del desfile de Monse en el marco de la semana de la moda de Nueva York. Ahí le dejé bien claro que habían cuatro muchachos que lo estaban esperando para que contara sus experiencias por primera vez en su tierra.

Fernando García y Laura Kim en el desfile de primavera 2017 de MONSE
¿Cómo no tirarme mi foto con la leyenda Iris Apfel?

Luego de este viaje quedé en contacto con él y su equipo. Ahí pude conocer a su hermana Laura, quien fue mi contacto en todo momento, y quien nos ayudó y se tomó este proyecto como si fuera parte de los fundadores de Start Young. Nos ayudó con todos los materiales audiovisuales y con las fotografías. Ella me decía: “Maeno, coge el teléfono y llámalo”.

La experiencia fue enriquecedora, no porque estábamos frente a un dominicano que había triunfado y es una promesa de seguir, poniendo a los dominicanos en alto, sino porque no fue divo, no pidió un camerino con Perrier Jouet y chocolates traídos de Brujas, sino que apenas pidió cuatro sillas para que su papá, su mamá y sus dos hermanas pudieran presenciar su conversatorio. Esto es lo verdaderamente valioso de la vida, el olvidarse por un minuto la calidad de la seda y sí recordar la importancia de la humildad.

Maeno en nervios y Fernando en pose
Arrancaron las preguntas
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Fernando mientras abraza a Rochelle Vicente, una de las organizadoras de Start Young
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Sus padres: Fernando y la «Monse» original
Fernando junto a Ramón Emilio Jiménez y este-quetaqui, y luego con María Conchita Arcalá
Junto a las hermanas María y Sarah De Moya, y con Rosanna Rivera, directora de revistas de Listín Diario

Fue ahí donde empezó todo, y aprendí cómo muchos creen que las cosas salen fáciles. Existen algunos que al minuto de coger una tijera o dibujar un pantalón entienden que ya saben, o que porque saben poner flores, hacen eventos. Él supo identificar su talento y aprendió con el mejor, el mismo Oscar de la Renta. No dejo de intentarlo hasta perfeccionar un drapeado, nos explicó que todo lo que él diseñaba era con el fin de que su mentor estuviera contento con el trabajo final. Y cuando decide coger su propio camino, se dio cuenta las cosas que necesitaba para triunfar y ahí entra en la ecuación su socia Laura Kim, su complemento. Seguro son dos nombres que el mundo escuchará por muchos años más.

Aquí les dejo con media hora de conversatorio con Fernando García en Start Young 2016.

Fotos: FotoRuido | Vídeo: TimeCode

¿Quién me mandó a meterme en esto?

La paciencia es una virtud no muy dada a desarrollarse en mí. Cuando le digo a los clientes que para tener éxito el tiempo es vital, trato también de convencerme a mí mismo al momento de decirlo. Hoy puedo comprobar lo fascinante que es ver crecer un proyecto donde pones el corazón y termina siendo más grande que tú. Ese proyecto tiene el nombre de Start Young.

Empezó como una idea pequeña para que cuatro jóvenes pudiéramos inspirar a otros. Pero sobre todo, también contar esas historias que los filtros de Instagram no permiten ver, viviendo en un mundo donde las imperfecciones no se enseñan, y solo se puede compartir el selfie número 15 luego que ya pasaste por el proceso de Facetune y VSCO.

El pasado sábado reunimos 400 personas a escuchar sin interrupciones, con carcajadas, aplausos, llanto y mucha energía a los protagonistas de grandes proyectos y de muchos seguidores. Sin embargo, como toda historia tiene un principio y un proceso, no nos interesó saber el resultado final, sino cómo llegaron.

Luego de un viernes llenos de ensayos y de un montaje mucho más complejo que el año pasado, me dormí a la medianoche para estar en pie a las seis de la mañana, llegar al hotel y empezar la jornada. Nunca subestimen los nervios de un coordinador de eventos cuando no solamente te contratan para hacerlo, sino que también eres parte de los organizadores. Me senté en una silla, supe que no había más nada que hacer y arrancó el evento.

La mañana inició con María Conchita Arcalá, con su exposición titulada Tropieza cayendo hacia delante. Ahí aprendí que luego de llegar a un punto en tu carrera debes coger los proyectos que te apasionan, porque si no lo haces no pones el mismo empeño, por más que tu mente te lo exija. Aprendí que no todo se comparte en las redes sociales, y que cuando das un servicio, al no ser tangible tienes que saber valorarlo.

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Karina Chez me enseñó a ver las cosas a otra escala, a entender desde muy por encima la importancia del planeta, y que un dolor de cabeza por el atraso de imprimir una invitación no se compara a los cientos de problemas que está viviendo el mundo.

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Luis Delgado es más que un arte en una camiseta: es el tomarse un tiempo para leer una frase y saber lo inteligente, sencilla y poderosa que puede ser, y a la misma vez sacarte una sonrisa.

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Lil Peláez me robó todos los chelitos. Tener el coraje de decir la verdad, de no aparentar lo que no se es y de luchar solo trabajando, para demostrar que un error no hace la esencia de una persona. Que una familia unida puede más que todo y que, al final del día, hay que agradecer lo que te da la vida, porque tú eres el que toma la decisión de qué hacer con eso, sea usarlo para tu beneficio o para tu derrota.

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Massiel Almonte y Claudy Guzmán son la cara detrás de Yokomo. Un balance perfecto entre lo creativo y lo lógico, pocas veces he conocido un equipo que se complemente tanto para lograr el éxito. Utilizar oportunidades de actualidad para lograr ventas es una de las estrategias que más admiro, y en su caso, entendieron que para vender sushi no solo tienes que hablar de Japón.

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Daniel Dalet y Abel Gonzalez tienen en sus manos el mejor aceite de coco del mundo, pero eso no quiere decir que inmediatamente ya tenerlo te hace grande. Aprendí que hay que intentar, y después de intentar, seguir intentando. Su producto Solococo se vende en la cadena de alimentos orgánicos más grande de EEUU, WholeFoods, pero lograron esto rompiendo los esquemas y haciendo lo que les dictó el corazón: enviaron una caja al presidente diciendo las palabras más claras y sencillas que se puede decir de un producto: “Este es el único aceite de coco del mundo hecho a mano. Pruébelo”.

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Laura Amalia Fernández de Caramella fue una de mis favoritas, porque me identifiqué mucho con ella. Entendí que no hay que ser un duro en matemáticas para triunfar en la vida… es más, ni siquiera hay que ser un duro cocinando para hacer dulces. Lo que hay es que tener constancia y creatividad. Ella empezó quemando brownies y hoy sus dulces son venerados por todos los que los probamos una sola vez.

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Al mediodía tuvimos un panel moderado por José Martín Morillo, quien con su gran sentido del humor, que complementa a la perfección con su gran profesionalidad, dio paso a cuatro expositores que estuvieron dando charlas el año pasado, para esta vez dirigir un panel sobre la persona detrás de cada marca.

Ahí estuvo Giovanni Bonarelli, un padrino de Start Young desde el principio, quien siempre nos abre las puertas para darnos un consejo y un apoyo. Lo que más me impresionó de su gran liderazgo fue como demostró que un apellido no necesariamente es lo que hace estar detrás de una marca, sino el amor y el trabajo hacia ella. Ahí te das cuenta de que los mejores ingredientes para Pizzarelli no son el queso y el tomate, ni ese increíble pepperoni de la Pepperonissima, sino el tocar vidas con una sonrisa o rodearte de expertos en cada una de las áreas para lograr un resultado sin desperdicios.

Una de mis compañeras en este proyecto, Dominique Barkhausen, renunció a su nombre para convertirse en Vita, e inspiró a cada uno de los que estábamos ahí cuando explicó que no es bueno confundir el bienestar o lo saludable con los cuadritos, que aplaude a la mujer con la figura que le tocó y cómo alimentarla correctamente, pero nunca obsesionada a no ser feliz con lo que tiene. Mis otros compañeros, Hamid y Luis de BodyIgnition, me enseñaron cómo puedes vender un producto usando el humor y la creatividad, conectando con tu público y siendo más que dos mancuernas.

Freddy Jana dejó a todos con la boca abierta, con 10 minutos sin desperdicios donde nos demostró la diferencia de cuando haces las cosas con la cabeza y no con el corazón.

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Luego del almuerzo pasamos a seguir escuchando historias y empezamos la tanda de la tarde con Erik Malmsten. Tuve el privilegio de escuchar su historia mucho antes de Start Young, y fue cuando le dije: “Tú tienes que compartir esto”. Me enseñó que lo importante es tener una meta. En su caso era un motor, y trabajó hasta salir montado en él.

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Mike Alfonseca le dio mucho mas sentido a la palabra “Espectacular”. Me enseño a dejar a los clientes con la boca abierta, pero saber explicar que una gran idea no se copia, sino que se transforma.

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Andrés Augusto Aybar subió a ese escenario con algo muy claro: la importancia de inspirarse de los demás. Habló de cómo la admiración por el gran diseño le dio fuerza para él hacer lo mismo, plasmando un estilo y dejándole a sus clientes una gran experiencia.

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De Nashla Bogaert aprendí que cuando se quiere, se puede. No hay obstáculos que no se puedan romper si tienes la meta clara. De un carro público a poder ser una de las personas más valoradas por su talento y su gran dominio de comunicación a un público que necesita un lenguaje honesto, creativo y sincero.

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Los Bocao subieron casi finalizando el evento, y en ese momento fue que a todos nos dio hambre. Son un dúo comprometido con la excelencia, y más que nada, con la calidad. Aprendí que muchas veces es mejor guardar el comentario negativo y nunca vender tu contenido, y también saber buscar un ingreso que nunca ponga en riesgo tu libertad de expresión.

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Terminamos el evento con un conversatorio que tuve junto a Fernando García, un dominicano co-director creativo de Oscar de la Renta y de su propia firma, Monse. Aprendí que no es el tigueraje lo que te hace triunfar, sino que el verdadero truco es no parar de trabajar, ser el primero en llegar y el ultimo en irte.

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Start Young terminó y yo me paré de esa silla con ganas de hacerlo todo, mudarme de oficina, hacer una nueva estrategia de negocios, montar otra empresa, ser Superman. Pero luego, a los 10 minutos me volví a sentar y me dije que lo importante es disfrutar cada una de estas historias y poco a poco ir aplicándolas como si fueran consejos en mi disco duro cada vez que se me presente la oportunidad.

¡Hasta 2017!

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Fotos: FotoRuido

¿Quién me mandó a meterme en esto?

Yo fui el primero que puse a la gente loca con Start Young. Sé que muchos de los expositores me querían matar por ponerlos en a hablar en público, a sacar tiempo para llamadas telefónicas, entrevistas, sesiones de fotos y lo peor: tener que ponerse a pensar sobre qué iban a hablar, sin dejar de lado las preguntas existenciales «¿Le gustará a la gente?» y  «¿A la gente le importa lo que yo tengo que decir?».

Es por esto que luego de haber hecho la entrada más vista de mi blog, 17 lecciones el 31, tengo que hacer la parte dos: El pos-evento.

Start Young ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Siempre pensé que yo era muy lanzado y atrevido, pero me di cuenta de que eso era falso. Es la primera vez que me involucro en un evento donde no fui solo contratado para hacerlo, donde yo también era el cliente, el suplidor y, para colmo, un expositor. No les niego que los nervios me comieron días antes: le decía a Dominique, Rochelle, Luis y Hamid que debíamos cancelar, que no iba a ir gente, que no iba a gustar. No sé por qué me dejé comer por dentro de inseguridades, pero hoy les digo que valió la pena mil veces.

Miriam y Jean Carlos --alias el equipo de conductores-- y Rochelle, la que todo lo puede
Miriam y Jean Carlos –alias el equipo de conductores– y Rochelle, la que todo lo puede

[-] El día inició con una Hippie Nerd madrugadora quien explicó cómo casi la internan en un manicomio, porque su familia no sabía cómo una niña dejaba su carrera de derecho para abrir una página web.

[-] Luego vino el niño pelotero que lleva dentro Freddy Jana, quien termino gritando “quiquirí” y creando momentos inolvidables para marcas y personas.

[-] Arranca la Miss Comunicación 2004, Pamela Sued. Como de costumbre, ella se la come y termina diciendo que si decidiste ser una figura pública, tienes que aguantar y aceptar todas las críticas, tratando de que no te afecten. ¡Tú eres una campeona!

[-] Dominique Barkhausen mostró el tigueraje que aparte de negociar con fruteros y heladeros la ha puesto a vender un estilo de vida que muchos consideran una moda –pero atento a «moda» ella lleva una tienda, una cocina industrial, un libro y zapatos de plataforma–.

[-] Alejandro Núñez Frómeta agarró su micrófono y empezó a contar su historia, y lo que más me gustó es que nos dijo que el fotógrafo es el invitado más VIP de una boda. O sea, si Paris Hilton es la reina de las fiestas, Alejandro es el jeque de las bodas.

[-] En ese momento me empieza a dar hambre, porque veo que Arleen Rivera explica cómo en seis años ha logrado que Ambrosía sea el sitio donde debes ir al momento de contratar catering de calidad. ¿Lo que más me gustó? Cómo ella, con sus enormes 5’1 de altura, lleva un negocio y alimenta a miles de personas sin margen de error.

[-] Ya yo estoy que si me dicen «rosa» respondo automáticamente “Caperucita”. Cuando Marcelle Namnum salió a ese escenario inmediatamente me dije: si estuviéramos en el 1990 y ella fuese la conductora, El Show del Mediodía tuviera mas rating que Oprah. Arrancó a hablar de cómo atento a vender flores preservadas tuvo que sentarse al lado de empresas de alto renombre con quienes compartió el Premio Nacional de la Calidad.

[-] Mientras terminaba Marcelle, lo que ustedes no saben es que yo llevaba dos quintales de sudor, quería salir corriendo y llegar de un brinco a la luna, porque el próximo que tenia que hablar era yo. De mi charla no daré muchos detalles, porque en otra entrada la compartiré completa, y quiero que sean ustedes los críticos. Solo les puedo decir que We don’t wake up like this.

Muriéndome de los nervios y todo pude hacer mi exposición
Muriéndome de los nervios y todo, pero pude hacer mi exposición
Traten de encontrar a mis porristas: María Amelia, La Doña del Moño, mi papá y doña Carmen Vicens
Traten de encontrar a mis porristas: María Amelia, La Doña del Moño, mi papá y mi otra Carmen

[-] Luego del almuerzo se hace un apagón y arranca un vídeo que nos hizo a todos enderezarnos, con un choque eléctrico de sofisticación. Ahí entró nada más y nada menos que Oriett Domenech. Ahora, como ella misma dice: “Yo vendo lujo y visto celebridades, pero inicié vendiendo cremas anticelulíticas y  cogiendo carros públicos y no me avergüenzo, porque lo último que debemos perder es la humildad”.

[-] En la siguiente intervención el piso empieza a temblar, porque aparecen sobre el escenario dos estatuas como patentizadas por Miguel Ángel: Luis E. Mejía y Hamid Yaryura hablaron de cómo Body Ignition no se inventó la rueda con sus servicios, pero sí hicieron una carrocería que no existía en el país.

[-] Al momento de salir del escenario los Macro Monsters entró Luis Eduardo Rosario, un experto en hacer piezas únicas en madera. El presidente de Paló nos explicó su experiencia de poder conocer las dos caras del dominicano: aquel que trabaja la madera, que con dos mil pesos se le resuelve la vida, y un cliente que con dos millones no le alcanza para el carro que quiere. Ahí vive el balance, te humanizas y rompes con un buen tronco tu burbuja de cristal.

[-] Inmediatamente arranca Canvas a echar vaina a todos con su presentación interactiva que no estaba en español, sino en idioma WhatsApp. Estos dos socios se complementan a la perfección, y nos explican que su meta es reflejar por medio de las redes sociales que todo el contenido no es hecho por una agencia, sino por el cliente mismo.

[-] ¿Quién dijo «café»? En nombre de La Gente de la Isla, Coral explicó los retos de iniciar un negocio con rentabilidad que su trabajo anterior, pero es su pasión.

[-] Arrancó Ramón Emilio Jiménez, quien habló de cómo empezó estudiando Economía y en vez de sumar en sus cuadernos, lo que hacía era dibujar espacios y edificios. Se dio cuenta con tres años de carrera que el diseño era lo suyo, pero se cambió a Arquitectura y hoy es no solo exitoso, sino también feliz.

[-] Ysabela Molini de Casa Alfarera es sencilla, tímida y encantadora. Al momento de subirse en el escenario explicó que los objetos cotidianos, como un plato, una taza o un florero pueden verse muy lindos puestos sobre una mesa, pero… ¿alguna vez te has preguntado por todo lo que hay que pasar para ver ese resultado final? Ella lo cuenta a la perfección.

[-] Ahí, con 10 horas procesando éxitos, fracasos y experiencias, sale Giovanni Bonarelli acompañado de su bebé y el público se derrite, pero más adelante nos damos cuenta de que estamos frente a un profesional de pies a cabeza: su entrega, su creatividad y su disciplina nos hicieron a todos llorar, querer pizza y querer ser pizzeros, pero también nos demostró que sí se puede echar un negocio para adelante. Al terminar su charla, los aplausos llegaban hasta alguna trattoria de Napolés, y la ovación de pie hizo que la piel se me pusiera de gallina.

[-] El día finalizó con Gian Luis Pereyra, mejor conocido como Kikaboni. ¡Ese sí que pudo! Atento a vivir en Cabarete y cantar Hakuna Matata, hoy exporta su producto a diferentes países. Lo que más me gustó de su historia es cómo creo una estrategia para ayudar a los campesinos de Cabarete: les enseñó a sembrar la moringa y producir huevos de campo; así él se abastece de ellos en una situación ganar-ganar. ¡Bravo!

Se oye tan cliché, pero si es cliché es por algo: puede que el día a día no nos permita valorar el trabajo que hacemos, pero entre todos estos expositores entendimos que hacemos mucho y lo hacemos bien. Fueron 12 horas de experiencias, errores, éxitos y cambios en un espacio a casa llena en donde se respiraba energía de la buena, esa que solo sale cuando todos estamos unidos por un mismo propósito.

Yo pensaba que la gente se iba a ir, que se iba a cansar… pero nadie se paró, ni siquiera para tomar el celular y chequear WhatsApp. Fue como si todos hubiesen activado las lunitas del celular para decir: «No me molesten, que este día es solo para mí».

*Gritos de felicidad*
*Gritos de felicidad*

Ahora, todo esto no hubiese sido posible sin el ENORME apoyo de un grupo de empresas que confiaron en nosotros y en el potencial de este proyecto totalmente nuevo: GRACIAS a Nissan, al Banco Popular,  a Johnnie Walker (DIAGEO), a Coca-Cola, a Banesco, a El Catador, a la revista Mercado, a Flora (MercaSID), a Miller y a Dolce Gusto de Nescafé por su apoyo.

Termino uno de los cientos de párrafos que pienso escribir sobre esto, explicando que aprendí tanto como si hubiera estudiado otra carrera en pocas horas. Entendí que no estoy solo, que mis miedos y mis sueños lo comparto con cada uno de los que estaban ahí. Me di cuenta de algo: the struggle is real, pero con iniciativas como esta, vamos viendo que hay un público que quiere aprender constantemente, y eso me llena de satisfacción. Nunca me cansaré de decir GRACIAS a los expositores que confiaron en nosotros, que compartieron sus secretos de éxito y que se tomaron el tiempo para explicar por qué todos debemos start young.

Fotos: FotoRuido

¿Quién me mandó a meterme en esto?

Hace un par de meses estaba sentado con Dominique Barkhausen, Hamid Yaryura y Luis Mejía –ella de Vita Healthy and Fit y ellos de Body Ignition–, hablando de todas las locuras que nos suceden en el día a día como cabezas de empresa, contando cómo nos metimos a tan corta edad en proyectos tan demandantes. Ahí nos preguntamos: ¿Y si hacemos un evento en donde invitemos gente como nosotros, jóvenes emprendedores en nichos distintos, para que cuenten su historia de emprendedurismo y sus lecciones aprendidas?  Involucré a Rochelle Vicente, mi ángel guardián/mujer de los poderes/Robin de mi Batman, y le fuimos sacando forma al proyecto. De ahí nació Start Young, una conferencia con 17 expositores dominicanos que, como el nombre lo indica, empezaron jóvenes en sus negocios.

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Yo, por ejemplo, tendré una charla llamada La verdad sobre la imagen: voy a hablarles de las metidas de pata que he dado en estos seis años de lucha, amanecidas y dolores de cabeza, tomando esos errores no como una excusa para quedarme estancado o arrepentido, sino como un aprendizaje. Les contaré, con toda la honestidad posible, cómo tuve la revelación de que no lo sé todo –lo sé, debe ser un shock grande para ustedes también– y algo que seguramente interesará a quienes están comenzando en el medio: cómo manejar nuestra imagen como marca personal.

Ojo: con esto no quiero venderles que soy el nuevo Mark Zuckerberg, y mucho menos que ahora estaré dando charlas sobre el emprendedurismo –si sigo inventando, un día el cerebro se me va a fundir… aunque si no estoy inventando, entonces también se me funde; mi vida es cantarme y llorarme el mismo merengue–.

Aquí les comparto el listado de los 16 expositores que me estarán acompañando este sábado 31 de octubre en el quinto piso de Blue Mall, a partir de las 8:30 a.m. Les garantizo que saldrán con consejos e inspiración para perseguir sus sueños y, lo más importante, seguro saldrán contagiados de la pasión que tenemos por lo que hacemos.

[1] Yazmin Yeara. La Hippie Nerd fue una de las pioneras con un blog de moda en el país. Al saber que el derecho no era lo suyo, se fue a Milán a estudiar manejo de moda y de paso se enamoró del estilo callejero de las milanesas –de ahí nació su blog–. Lo que empezó como un hobbie hoy dio paso a colaboraciones con marcas y una tienda online, y a una fuente de ingresos constante.

[2] Freddy Jana. Este publicista es un verdadero ejemplo que de se puede ser emprendedor aun siendo empleado. Al conversar con este director creativo terminas fascinado por su amor por las ideas… y también fascinado por el menú de Gallo Pinto, el restaurante que creó junto a su esposa.

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[3] Pamela Sued. Yo creo que esta presentadora de TV si no te pega la energía, te la manda como un misil directo al cerebro. Siempre recuerdo el día que ganó Miss Comunicación en Miss República Dominicana, para salir premiada con una pasantía con nada más y nada menos que don Freddy Beras Goico. Ella demostró que la suerte existe, pero que si no te fajas te dura bien poco.

[4] Giovanni Bonarelli. Cuando conoces a alguien como Giovanni, a quien le pasan cien ideas por minuto en la cabeza, te dices «No estoy solo en el mundo». Un emprendedor apasionado por la calidad, pero sobre todo por la innovación, Bonarelli no tiene miedo a decir lo que piensa, ni a tratar de hacer realidad lo que entiende que puede funcionar –yo soy testigo de que todos los proyectos que hemos trabajado juntos han funcionado de forma excelente–.

[5] Dominique Barkhausen. Atento a estar preparando jugos en su casa y meterlos en botellitas bonitas, ha creado un imperio: el de Vita Healthy & Fit. Te juntas con ella dos minutos y te das cuenta de que anda a la velocidad de la luz, pero siempre clara de lo que quiere y hacia dónde va.

[6] Alejandro Núñez Frómeta. Mi experiencia personal con este gran artista del lente es que transmite mucha paz, nunca te pone un «pero»  y siempre está dispuesto a ayudarte. Se nota que la fotografía es gran parte del amor de su vida, porque más que un trabajo ve a su empresa, Entretenimiento Visual, como una extensión de sí mismo.

[7] Arleen Rivera. Recuerdo el esmero con el que Arleen, la cabeza de Ambrosía, conceptualizaba sus mesas de dulces: para mí, eso era arte. Aprendí de ella que lo más importante en un negocio es poder reinventarse, y que para sus clientes, esa seguridad que transmite y la calidad de su oferta es algo que no tiene precio.

[8] Marcelle Namnum. ¿A ustedes les ha tocado estar con gente que de solo verlas les dan un corrientazo de energía? Eso me pasó la primera vez que entré a Caperucita Rosa, la boutique de flores preservadas de Marcelle: vi una mujer preocupada por cada detalle de su tienda, pero que a la vez lo cogía con un humor y una picardía que parecía que pronto iría a subirse a una tarima de Punto Final –los que no saben que es eso, gugléenlo y aprendan un poco de los 90 en este país, que no todo en la vida es Netflix–.

[9] Oriett Domenech. Lo mío con Oriett fue amor a primera vista: cuando ambos estábamos iniciando nuestras respectivas carreras, me enamoré tanto de su proyecto de moda que le dije que quería trabajarle las relaciones públicas de su marca, y desde ese momento es una cliente preciada tanto profesionalmente como personalmente. Ella me ha inspirado a siempre ver los problemas como oportunidades, y a través de una gran paciencia, una inagotable diligencia y un talento enorme ha logrado vestir a to’ esas mujeres de lo paíse.

[10] Hamid Yaryura y Luis Mejía. Los dos propietarios de Body Ignition se complementan: Luis es quien piensa que todo tiene que estar perfecto, pero Hamid es quien dice que aparte de perfecto, tiene que pasar. Le doy el crédito a Hamid de ser el único que ha logrado que me levante a las seis de la mañana durante todo un año para levantar pesas, aun de mal humor.

[11] Luis Eduardo Rosario. El propietario de Paló comenzó vendiendo sus creaciones a los 13 años, o sea que este joven veterano tiene casi 20 años de carrera. Su nombre es hoy sinónimo de creatividad, diseño único y, sobre todo, calidad.

[12] Ernesto Geara y Luis Eduardo Sánchez. El segundo cliente de Canvas, la agencia de redes sociales que formaron Ernesto y Luis Eduardo, fue Maeno&Co. Siempre recuerdo cómo entre sangrías en Tapatí –su primer cliente–, me hicieron la presentación de la importancia de las redes para un negocio, y cómo innovar en ellas. Los escuché, me bebí otra sangría y de inmediato aprobé.

[13] Gente de la Isla. Con Coral De Camps comparto algo que es vital para la vida de cualquier ser humano: el café. Ella y su esposo decidieron entregarse a un producto que para muchos estaba monopolizado en nuestro país. Sin embargo, buscaron un nicho, empacaron un producto artesanal de forma exquisita y ahí están, subiendo como un café de greca.

[14] Ysabela Molini. Desde que conocí a la propietaria de Casa Alfarera Santo Domingo comencé a envidiar su tranquilidad y su paz –imagínense, yo en constante acelere, y esa muchacha en su centro sin que nadie la saque de ahí–. Cuando vi su trabajo de cerámica quedé enamorado, pero cuando vi el trabajazo que pasa para poder llevarlo a cabo, casi que le estoy haciendo un altar para prenderle velas todos los domingos.

[15] Ramón Emilio Jiménez. Puede que esto sea un conflicto de intereses, pero cuando el talento es genuino, cuando alguien trabaja más de 24 horas al día en lo que le apasiona y se lucha por una idea, todo eso se define con una palabra: Arquimilio. En tan solo dos años este arquitecto logró cautivar a todo el que visitó el restaurante Laurel, un ejemplo que de un trabajo bien conceptualizado y preciosamente ejecutado es la mejor estrategia de relaciones públicas que se puede tener.

[16] Gian Luis Pereyra. El co-creador de Kikaboni y yo somos fanáticos de The Lion King… quizá él un poco más que yo, porque él firma todos sus e-mails con «Hakuna matata». Yo estoy tratando de aplicar esa lección a mi vida… cuando vean su charla, entenderán a qué me refiero.

¿Les interesa conocer esas historias en primera persona, y todas las lecciones que hemos aprendido? Entonces pueden comprar sus entradas para Start Young por RD$3,800 para público general y RD$2,500 para estudiantes en Maeno&Co, The Vita Place y Body Ignition.

¿Quién me mandó a meterme en esto?

Cuando veo esas películas con un protagonista casi matando al otro para que le diga un “te quiero”, o cuando en Instagram casi interdiario me sale esa famosa frase de «No me lo digas: demuéstramelo», me pongo a pensar lo importante que es demostrar genuinamente el cariño. ADVERTENCIA: empecé cursi, pero denme hasta la primera línea del próximo párrafo para que vean si es chicle que mastica el animalito ese.

Resulta que Giovanni Bonarelli, director del Grupo Bona, ideó una Batalla de las Hamburguesas entre diferentes personas, para que crearan su propia receta y estas compitieran entre sí mes tras mes en Mustard’s, uno de los restaurantes del grupo. Durante las conversaciones del proyecto, me pregunté por qué no nos daban la oportunidad de hacer uno a nosotros en Maeno&Co como equipo. Yo estaba claro de que no tenía los miles de seguidores que tienen en redes sociales mucho de los contrincantes… PERO A MÍ ME ENCANTA QUE ME PONGAN UN RETO O QUE ME DIGAN QUE NO, PORQUE AHÍ ES QUE ME ACTIVO.

Como ya es costumbre en Maeno&Co, queríamos romper, vender y que a la gente le gustara.

Pero en este caso no me dijeron que no, pero sí tuve el reto de competir. Nos dieron la oportunidad y, como ya es costumbre en Maeno&Co, queríamos romper, vender y que a la gente le gustara. Mi primera estrategia fue la de saber cuáles características hacen que una hamburguesa en Mustard’s sea exitosa. Tras mis estudios científicos, concluí que las claves del éxito están en tener tocineta, mucha tocineta, no llevar vegetales o cosas que haya que mandar a quitarles si se es de quienes no comen na’ deso, que sea grande y –el secreto mayor– que a la gente le guste tanto que la repita.

De ahí salió The Maeno Issue Burger, que lleva tocineta, una croqueta de queso crema lista para explotar, dos carnes de cuatro onzas cada una, dos tiras de tocineta con miel y peperoncino, queso Muenster y pan con trozos de tocineta incluidos. Juntos lanzamos ese monstruo el pasado primero de septiembre.

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Hoy, ya terminado el período de un mes que nos otorgó Mustard’s, me doy cuenta de que yo pensé que era el Chapulín Colorado y que no iban a contar con mi astucia… pero descubrí que el que no iba a contar con la astucia de tanta gente era yo: señores, ¡la gente nos quiere! Personas que nunca pensé que ingerirían alguna vez en sus vidas más calorías de las que tiene una botellita de agua, gente cuyo moño no le iba a permitir entrar por la puerta, gente que se tiene que quitar la corbata para abrir la boca o que tiene que tatuarse el pintalabios para no quedarse sin ese rojo intenso… todos ellos le dieron un ÑAU a la hamburguesa, explotaron la croqueta, y así mismito exploté yo de felicidad al darme cuenta de que aunque no te vocean «¡TE QUIERO!» todos los días, aunque te pidan mil cosas para-de-una-vez o aunque no los veas todos los días, les importas y te quieren apoyar.

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Cierro el mes con esta alegría mucho más grande que las ocho onzas de carne de esa hamburguesa. ¿Qué aprendí? Que no se nos puede olvidar dar las gracias, porque aparte de los ingredientes, la campaña y las vallas, detrás de cada mordida está el corazón de seis mil personas. Esas mismas mordidas me hacen agradecer por las oportunidades que me ha dado la vida, y así subirle el fuego al fogón donde se cocinan relaciones, amistades y recuerdos que duran por siempre. ¡SEIS MIL GRACIAS, SEÑORES!