Maenadas

Voy a ser muy sincero: como una gran parte de los servicios de Maeno&Co está relacionada al acto de reunir gente en eventos, el coronavirus se ha comido una gran parte de nuestra actividad. Pero yo sé que estoy en la profesión que tengo que estar, porque aun en situaciones negativas como esta mi cerebro solito salta con soluciones inesperadas.

¿Cómo así? Miren el caso de nuestros clientes de La Bodega de Manuel González Cuesta. Ellos habían contratado un grupo de influenciadores para promover sus vinos y destilados, y nuestra idea inicial había sido realizar un gran evento de bienvenida para ellos en las nuevas instalaciones —sí, esa construcción interesante que está en la Gustavo Mejía Ricart a mano derecha, poco antes de llegar a la Lope de Vega—. Pero por ahí vino Miss Rona y, obviamente, tuvimos que cancelar esos planes.

¿Significa eso que nos íbamos a quedar sin evento? No, porque el martes 7 de abril no podía dormir, y en medio de mis alucinaciones a las dos de la mañana me llegó a la cabeza la solución. Ahí mismo solté un bombazo de e-mail explicándole la idea al equipo de La Bodega. Les sugerí que ese evento de bienvenida había que hacerlo virtual, a través de Zoom, con todos los componentes de un evento normal: buena comida, buena bebida, una lista selecta de invitados, información exclusiva, toques de belleza y un ambiente ameno para conocer nuevas personas, divertirse y hasta crear conexiones. No sabía si iba a funcionar, pero mi intuición me decía que había que intentarlo.

Este viernes 24 de abril, gracias a la confianza de José Manuel, Michelle, Camila, Mimi, Aneley, Daniela y su equipo, pudimos ver el increíble resultado: el evento de bienvenida, llamado A casa llena, fue un exitazo. Pero, ¿cómo fue que logramos hacer un evento con toda la esencia de Maeno&Co en medio del confinamiento por coronavirus? Aquí les comparto mis aprendizajes.

Buena comida

Nos encanta ir a eventos a probar platos nuevos o a degustar la propuesta de un buen chef, ¿verdad? Pues aquí no iba a ser diferente: buscamos que un chef desarrollara una receta fácil de hacer, pero que sorprendiera en la boca y que llevara el ADN español de La Bodega. ¿Por qué fácil de hacer? Porque cada participante iba a hacerla en su casa, gracias a un kit que les enviamos con las instrucciones y todos los ingredientes. La idea era evitar que salieran de sus hogares para comprar la comida, pero que todos tuvieran la misma experiencia al comer.

Por eso funcionó tan bien la pasta ibérica del chef Carlos Romero, que aparte de tomates, pimentón y albahaca llevaba jamón ibérico Cinco Jotas y aceite de oliva Aubocassa —ambos productos de altísima calidad exclusivos de La Bodega—.

Buena bebida

Ya con la receta seleccionada, la sommelier senior de La Bodega nos recomendó un tinto adecuado para maridar: el Sela, de Bodegas Roda, una casa ubicada en La Rioja. Esta botella combina tempranillo y graciano, y tiene una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. ¿Por qué esta selección? Porque va excelente con la grasa del jamón ibérico —de hecho, conversando con ella nos enteramos de que es de los pocos tintos que van bien con sushi, pues sus taninos finos armonizan con la grasa del pescado de piel plateada, como el atún—.

Cada invitado entonces recibió sus botellas de Sela en el kit, junto con dos botellas de agua San Benedetto sin gas y con gas, para limpiar el paladar.

Una lista selecta de invitados

Los influenciadores de La Bodega forman una cuadra muy variada: tenemos desde macrofiguras como Luz García y Carlos Durán hasta microinfuenciadores de apenas 20 años. Fue una selección muy estudiada y consciente de parte del equipo de La Bodega, y por eso todos tienen un denominador común: son personas interesantes que están interesadas en llenar su vida de buenos momentos con buen vino. En total, entre influenciadores y miembros de los equipos de La Bodega y Maeno&Co, éramos 36 asistentes.

Ahora, lo que no sabía es: por temas de intereses y edad, ¿iba a funcionar una reunión de personas dispares, que muchos no se conocían entre sí? Sigan leyendo para que se enteren.

Información exclusiva

Muchas veces vamos a eventos para enterarnos en primicia de una exclusiva, o para obtener información de primera mano. ¿Cómo íbamos a replicar eso aquí? Bueno, logramos un presente fantástico de parte del director general de Bodegas Roda, Agustín Santolaya, quien nos envió un vídeo hermosísimo para el evento. De hecho, su vídeo fue el inicio oficial del evento: con un carisma que nos dejó a todos una sonrisa en la cara, grabado con un paisaje rural de fondo, nos contó sobre sus viajes a República Dominicana, sobre cómo el nombre de Sela vino de una interesante decisión de mercadeo pero también de una pasión por la pesca en un río islandés, y sobre la arquitectura ancestral que rodea el campo de olivos mallorquín de donde sale el aceite Aubocassa. Se sintió como tener un invitado especial exclusivamente para nosotros —y de hecho, así mismo fue—.

Ahí entonces comenzamos a comer, para luego disfrutar de las palabras de bienvenida del equipo de La Bodega.

Los toques de belleza

Señores, esa noche salieron las vajillas y las servilletas monogramadas a bailar. Qué lindo fue ver las mesas de todos vestidas con elegancia, igual que las vemos cuando vamos a eventos. Aparte, varias de las participantes se dieron sus tires para la ocasión. De hecho, a varias les pidieron modelar la pinta una y otra vez, porque estaban preciosas. Muchas hasta se pusieron un maquillaje especial, y otras —no voy a mencionar nombres, pero rima con Nonena Tierrrr— hasta tenían su iluminación a la medida para lucir impecables en cámara.

Ahí fue que me di cuenta de qué tanto nos hacía falta a todos poder disfrutar de la belleza en la decoración, de poder vestirnos bonito, de ver y ser vistos. Jamás voy a volver a tomar eso por sentado. Ahora entiendo que eso es parte de la importancia de interactuar, de inspirarnos y de simplemente subirnos el ánimo.

Un ambiente ameno

Entre tanta gente feliz por poder compartir con un grupo grande, lo buena que estaba esa pasta, el lubricante social que es un buen vino y el deseo acumulado de cherchar, terminamos el evento casi a la medianoche. Yo no les puedo decir con palabras lo increíble que fue ese junte, aun a distancia. Ahí había gente haciendo chistes, enseñando a los perros, dando consejos de supermercados y hasta fregando en cámara —no voy a mencionar nombres, pero rima con Nonena Tierrrr—. Qué recuerdo tan bonito.

¿Por qué funcionó tan bien?

[+] Porque consultamos con nuestros productores de vídeo para realizar un tutorial para aumentar la calidad de grabación de las cámaras, y lo compartimos con los asistentes
[+] Porque enviamos un instructivo detallado sobre cómo usar Zoom correctamente con 36 personas, para que no nos habláramos encima de los demás
[+] Porque incluimos un elemento participativo y didáctico en el proceso, y está demostrado que esos componentes hacen que la gente se involucre y aprecie más lo que está haciendo
[+] Porque pusimos las cosas fáciles para poder cocinar de forma estandarizada y que todos tuviéramos la experiencia de “compartir” la misma comida
[+] Porque pusimos la protección sanitaria de nuestros invitados por encima de todo
[+] Porque tuvimos un cliente excelente que confió en hacer esta prueba primero que todo el mundo en República Dominicana, sin esperar a que otros confirmaran si se podía hacer
[+] Porque somos dominicanos y la chercha está en nuestro ADN, ya sea en persona, por Zoom, por Facetime, por señales de humo o por donde sea que volvamos a hacer (muy próximamente) eventos como este

Maenadas

Esta Maenada la escribo ya con 32 días de aislamiento casero por causa del COVID-19. Para alguien que vive de congregar a personas, ningún mes de ningún año me había cambiado tanto la vida profesional como este… pero, de hecho, este proceso me ha abierto los ojos sobre muchas cosas también a nivel personal. Así que abro hilo… o como sea que se diga aquí a nivel de blog.

[1] Todos los planes del mundo pueden cambiar en 24 horas

De chiquito me decían que debía soltar mi necesidad de controlar y organizar cada momento de mis días. Y sin embargo, yo tomé esa cualidad negativa y trabajé duro para tornarla en algo positivo: es por esa manía de planificarlo todo que Maeno&Co existe. Aparte, en lo personal, es la razón por la cual tengo mi dieta, mi ejercicio, mis viajes y todos mis calendarios planificados y cronometrados.

En mi mente, tener todo organizado me permitía prepararme para cualquier eventualidad. El problema es que la previsión nunca me dio para imaginar una fuerza mayor de este tipo. Por eso, en este mes me he dado cuenta de que debo hacer mis planificaciones con un margen de flexibilidad variable. Debo adaptar mis expectativas y hacer lo mejor posible con la situación. ¿Qué quiero decir con esto? Les voy a poner un ejemplo que en realidad es una metáfora: yo desde enero hice un plan de dieta y ejercicios para, en mi mente de cuerpo hot, estar al dente para Semana Santa. Gracias a la agencia de viajes Miss Rona, Semana Santa me agarró en el balcón de mis vecihermanos Mónika y Nassim. ¿Lección? Prepararse para una meta nunca es tiempo perdido, pero no debemos perder la esperanza si la meta cambia y no nos agarra preparados.

[2] No es lo mismo llamar al descanso que verlo llegar

Les confieso que en estos años han habido momentos en los que me he sentido saturado con tantas urgencias y responsabilidades en el trabajo. Por mi salud mental, decidí trabajar en un plan para bajar las revoluciones, dividir mis funciones y tener más tiempo para la vida sin el co. ¿Y saben qué? Nunca llegué a hacerlo. La contraparte de esa saturación es que yo amo lo que hago, y sin darme cuenta me enredaba cada vez más en las labores.

Pero la cuarentena me obligó a hacer lo que realmente quería. Me ha enseñado a profundizar y evaluar el propósito de cada cosa que hago. De esas reflexiones me llevo una lección para cuando estemos en la nueva normalidad: tengo que tener claro para qué estoy trabajando. ¿Lo que quiero es ser multimillonario? ¿O en vez de eso mi deseo es mantener mi estilo de vida pero tener más tiempo para mí y para mis seres queridos? Entendí que es esto último, y que para lograrlo tengo que hacer ajustes. Todavía no sé cuáles son estos ajustes, pero nada mejor que estos días de descanso forzado para pensarlos.

[3] Ahora entiendo mejor a los padres

No tengo instinto paternal y no está en mis planes ni deseos tener hijos. Quizás por eso no entendía la tensión con la que viven muchos padres y madres de mi edad. He pasado un buen tiempo con Nassim, Mónika y sus tres hijos, quienes me llaman Tío Maeno y me ven como una figura de autoridad. Eso ha sido un diplomado intensivo para mí: yo ya entiendo lo importante que es cuidar cada palabra y cada acción, porque los padres tienen la responsabilidad de componerle la brújula moral a esas personitas que están criando. Educar a un hijo es un reto muy grande, y no tenía ni idea de la carga emocional que conllevaba. Por eso, ahora entiendo mucho mejor a los padres que me rodean —y sobre todo, a los míos—.

[4] Hay que darse el tiempo de marinar

Yo hacía demasiadas cosas en un solo día… ¡y aun haciendo tanto me sentía que no había logrado todo lo que me había propuesto! Por eso es que muchas veces no nos sentimos felices con nosotros mismos: nos ponemos expectativas tan altas que son imposibles de cumplir, y entonces nos flagelamos con esos latigazos mentales.

Ahora que no vivo en esa carrera me he dado cuenta de algo: en vez de dedicarle el menor tiempo posible a algunas tareas, las he dejado marinar. Le he dado el tiempo prudente a conversaciones y reuniones con el equipo, los suplidores y los clientes, y esto ha traído sus frutos creativos y logísticos. Así que, si bien yo siempre he estado enfocado en eficientizar cada minuto, ahora me doy cuenta de que hay interacciones que merecen más tiempo para estar listas. Eso ha sido un aprendizaje invaluable: el tiempo es oro, pero en ambos lados de la balanza.

[5] El calendario futuro tiene la hora incorrecta

En estos momentos solo necesitamos tres cosas: salud, comida y techo. No necesitamos ni un reloj, ni una camisa ni unos tenis nuevos. Y sin embargo, esto me ha hecho apreciar mucho más esos objetos llenos de belleza que tengo en mi clóset. Algunos me los compré para ponérmelos o usarlos en un momento futuro, y ahora me doy cuenta de que no debí esperar para disfrutarlos. Si compramos estas piezas con la felicidad en mente, ¿para qué postergarla, si no sabemos cómo van a cambiar nuestras circunstancias?

Por eso creo que la vida, a través de este virus, me dio un mensaje claro: el futuro no es a seis meses… el futuro es hoy.

Maenadas

No importa si les gusta la música de Bad Bunny o no: hay que admitir que la persona y el artista tienen una narrativa conjunta muy ecuánime. Cualquier artista puede ganarse el título de desbocado o transgresor; muy pocos pueden tener el orgullo de tener una voz que impacte en cuestiones sociales y políticas. Benito ha logrado ambos de una forma creíble y, a mi parecer, muy efectiva.

¿Que muchos cantantes son rebeldes sin causa, usando ropa llamativa solo por el hecho expreso de ser llamativa? Cuando Bad Bunny usó una falda en el Tonight Show de Jimmy Fallon no lo hizo por joder la paciencia; lo hizo en honor a Neulisa Luciano Ruiz, una compatriota transgénero a quien los medios boricuas irrespetuosamente tildaron de “un hombre en falda” en las noticias de su asesinato. Desde su posición como hombre cisgénero, heterosexual y exitoso, y usando como canal una presentación musical, utilizó su visibilidad para dar un mensaje poderoso en nombre de todos los que no tienen su privilegiado nivel de representación. Pero encima de eso sembró una semilla en las mentes de su público, que en su mayoría es joven: no hay nada de malo en ser transexual, así como no tiene nada de malo ser un hombre heterosexual y usar falda.

Claro, que eso era solo un tentempié para el bombazo que fue después el vídeo de Yo perreo sola: no solo por el mensaje a gritos en contra del acoso femenino, sino también por el mensaje susurrado que fue el esfuerzo que puso en el detalle artístico de las piezas que usa su alter ego femenino. Eso es respetar. Bad Bunny es como un flautista de Hamelín, pero positivo: con la excusa de su música digerible está educando a la juventud sobre temas sociales profundos.

Y ahora me pregunto: ¿Qué puedo aprender yo de Bad Bunny? O más que esto, ¿qué pueden aprender mis clientes y las marcas dominicanas en general de su forma de actuar? Los consumidores buscamos autenticidad, inteligencia y ecuanimidad en las propuestas. Con el celular en mano poco a poco los consumidores dominicanos nos hemos convertido en los verdugos y castigadores de toda marca personal o empresa que tenga un chipeo. Pero lo mismo pasa en sentido contrario: gracias al internet estamos abriendo los ojos, y por eso celebramos las voces privilegiadas que con sus mensajes buscan cambiar nuestra sociedad para bien.

En un país tan machista, el aislamiento domiciliario por causa del coronavirus ha hecho que muchos esposos y padres valoren más el trabajo casero

Por eso quisiera proponerles un ejemplo sencillo pero necesario: en un país tan machista, el aislamiento domiciliario por causa del coronavirus ha hecho que muchos esposos y padres valoren más el trabajo casero. Los memes sobre fregar, cuidar los hijos, la limpieza de la casa y la organización mental que requiere hacer la compra del supermercado no se han hecho esperar. Muchos hombres están revalorizando el rol que injustamente les dejan exclusivamente a sus mujeres — da gusto ver sendos posteos de Alberto Fiallo, Alejandro “Argentarium» FernándezPoteleche en su noticiero —. Imagínense: una parte de esas mujeres trabaja el mismo horario que sus esposos, y aparte entonces tienen que tirarse encima la totalidad del manejo del hogar.

 

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Déjenme compartirles esto que vi en el New York Times este pasado febrero: las mujeres en matrimonios heterosexuales experimentan los niveles más altos de trastorno psicológico, muy por encima de lo que reportan sus esposos. ¿Por qué? Porque estos dos últimos grupos no tienen que cargarse la casa y la familia enteras encima. hombre heterosexual, su machismo hogareño le está causando angustia y deterioro psicológico a su mujer.

Hay que normalizar esas tareas que no le quitan la hombría a nadie; más bien, son una muestra de grandeza y autoconfianza

¿Cómo pueden las marcas, desde su posición de privilegio, hacer su papel de Bad Bunny? La publicidad impacta nuestra forma de ver la vida; siembra una semilla en nuestras cabezas al indicar los bienes y las vivencias a los que podemos aspirar. Si la publicidad dominicana comenzara a enseñarnos que no tiene nada de malo encargarse del 50 por ciento de los menesteres del hogar, incluyendo la crianza de los hijos, pueden aportar a lograr una sociedad dominicana más positiva y menos sexista. Hay que normalizar esas tareas que no le quitan la hombría a nadie; más bien, son una muestra de grandeza y autoconfianza. Quisiera ver anuncios con padres cambiando pañales sin utilizar el recurso de la ineptitud para justificar que muchos no tienen instinto “maternal”. Quisiera ver artes con padres haciendo la tarea con sus hijos. Quisiera ver padres en el pediatra. Quisiera ver hombres haciendo la compra. Quisiera ver el yo-cocino-y-tú-friegas bien explícito. Quisiera ver marcas de alcohol presentando cócteles de colores para hombres y tragos con whisky para mujeres. Quisiera ver mujeres cambiando un bombillo y hombres lavando la ropa.

Sería muy simplista pensar que solo los políticos o los grandes empresarios pueden cambiar esta sociedad. Y sin embargo, nadie esperaría que un reggaetonero — con el sexismo histórico que arrastra el género — diera cátedras de feminismo. Por eso, aun desde nuestros pequeños roles quienes trabajamos en comunicación y publicidad podemos contribuir para crear la sociedad que queremos. Los creativos y creativas, ejecutivos/as de cuenta y gerentes de marca pueden hacer mucho con una estrategia sostenida de desmachificación de su comunicación. Así que, para aquellas personas que tienen ese poder, ¿se van a quedar callaítas o van a comenzar a perrear solas?

Maenadas

Lo digo con conocimiento de causa, dados los pleitos que se han armado en mis grupos de whatsapp por estar pasando noticias sobre el coronavirus: hay que aprender a filtrar la información que uno recibe no de manera agresiva, sino consciente. Además está lo más importante: ponerse en los zapatos tanto de quien lo manda como de quien lo recibe, porque no todos manejamos el estrés de la misma forma.

¿Y por qué? No solo para evitar ronchas, sino también para que no nos saturemos y con eso lleguemos al extremo de cegarnos o de obviar información que podría ser provechosa para nosotros. Yo que vivo mirando el panorama de la comunicación cinco pasos más adelante, me pregunto: ¿Hasta qué punto aguanta uno este tipo de noticias a diario hasta que el cuerpo y la mente dicen “basta”? Si embargo, también me digo que tenemos que saber la información para así aprender y tratar de prevenir las cosas en el momento adecuado. Lo digo porque el otro lado de la moneda es cogerle tirria a las noticias del coronavirus, y eso también puede ser peligroso.

Por eso quiero compartir con ustedes las cinco decisiones que me han permitido no perder la cabeza en estas dos semanas de aislamiento social.

[1] Dosificar la exposición a la información

Yo he tomado prestada una técnica del periodismo: yo leo solo hasta el subtítulo, y como mucho tres de las cinco Ws — quién, cuándo y dónde —. Así estoy enterado pero no desarrollo la novela en mi cabeza. ¿Y han visto cómo hay personas compartiendo sus agendas desde el aislamiento? ¿Han visto cómo le dedican una hora al ejercicio y media hora a regar las plantas? Pues yo así mismo le dedico exclusivamente media hora a los grupos de WhatsApp que me mandan noticias sobre el virus. Con eso, en vez de vivir tenso el día entero, me preparo mentalmente para manejar los mensajes con prudencia. Es menos morbo y más saber que se pueden manejar las cosas en caso de verse en una situación difícil.

Y hablando de grupos de WhatsApp que me mandan noticias…

Si esa avalancha de noticias los pone tensos, aplíquenle la técnica de Marie Kondo a sus grupos de WhatsApp

[2] Filtrar los grupos de WhatsApp

Yo creo en ser lo más transparente posible con la información. Por eso, preparé un pequeño comunicado estándar para los grupos de WhatsApp de los cuales responsablemente me salí en estos días. Les expliqué que nos volvíamos a ver una vez pasara esta crisis, porque mientras tanto iba a dedicar mi energía exclusivamente a los grupos de mis familiares y mis amigos cercanos.

Hay grupos en los que uno no pinta nada en estos momentos, y hay que ser juicioso y celoso con su salud mental. Si esa avalancha de noticias los pone tensos, aplíquenle la técnica de Marie Kondo a sus grupos de WhatsApp.

[3] Analizar qué tipo de persona es cada quien

Nadie sabe cómo va a actuar en momentos de crisis. Algunos se quedan en Belén con los pastores mientras que otros se vuelven clones de Nuria Piera. Unos se tapan los ojos mientras otros prefieren ser realistas. Y justamente por eso hay que saber respetar el tipo de persona que es cada quien. No puede uno abrirle la boca y forzar a alguien a comerse sus noticias escalofriantes si no quiere recibirlas; tampoco puede uno culpar a la persona proactiva que quiere estar al tanto y delante de todo. No todo el mundo digiere la información y el estrés de la misma manera, y hay que tratar de pensar como el otro. Tampoco hay que exaltarse cuando escuchamos o leemos algo que entendemos está mal — y se los digo porque ya me pasó —.

Si los posteos no educan ni entretienen ni son útiles, hay que pensárselo dos veces antes de darle al botoncito

[4] Calmarse con los posteos desde casa

Me llama mucho la atención el hecho de ver tanta gente dándose bombo en Instagram por lavar la ropa o suapear o limpiar la nevera. A todos nos toca buscarle la vuelta a las cosas en estos días y no es algo especial, sino esperado. ¿Ellos están seguros de que es lo que sus seguidores quieren ver en estos momentos? Si esas personas antes hablaban de moda o de deportes o hasta de viajes, ¿no es más interesante y mucho más lógico mostrar cómo se están adaptando a lo que nos ha tocado?

Ahora, con esto no digo que todos los live ni todos los tutoriales son malos: yo le he sacado provecho a los mini-conciertos de artistas escénicos, a los tips sobre cómo doblar las sábanas elásticas y a las recetas de platos nutritivos con pocos ingredientes y muchos me han sacado una carcajada cuando se burlan de ellos mismos. Pero, ¿qué tiene todo esto en común? Que son cosas que o educan o entretienen o son útiles para la nueva cotidianidad trancada. Si esos posteos o esos live no caen bajo esas categorías, entonces hay que pensárselo dos veces para darle al botoncito, porque verdaderamente no aportan.

Como muchos tenemos la dicha de poder estar trancados entre cuatro paredes en estos días, hay un tsunami de contenido saliendo desde nuestras casas. Pero precisamente por eso, recuerden: señores, no es necesario estar posteando contenido cada cinco minutos. Esos posteos forzados o producidos por el aburrimiento terminan siendo comida chatarra en vez de alimento mental y emocionalmente nutritivo, que es lo que todos necesitamos ahora. Hay que calmarse.

[5] Identificar los excesos en redes sociales

De hecho, esta es una buena oportunidad para calmarse en redes sociales a un nivel todavía más alto: marcas, cuando regresemos a la vida normal, no queramos bombardear todo al mismo tiempo.

En Maeno&Co hace un par de años teníamos la estrategia del blitz de Instagram para los lanzamientos de nuestros clientes: de repente, ustedes veían que todo el vivo en sus feeds posteaba algo sobre una pizza nueva o sobre el lanzamiento de una máquina de café, o que un evento salía en 10 periódicos el mismo día. Ya las cosas no funcionan así, porque en ese momento era novedoso pero hoy se corre el riesgo de generar tirria entre el público. Por eso, y en parte en base a estas lecciones aprendidas en tiempo de coronavirus, yo mismo he tomado la decisión de asesorar a mis clientes para que, en el futuro cercano, dosifiquemos la información con la periodicidad que se merece. Tenemos que bajarle a esos excesos.

Maenadas

Mucho antes de que se anunciaran las medidas oficiales, el 5 de marzo tuvimos una reunión entre todo el equipo de Maeno&Co para determinar los posibles planes de contingencia. En ese momento, todo el mundo pensaba que esto del coronavirus iba a ser una gripecita leve, y me decían loco — recuerdo haberles dicho que la burla muchas veces es sinónimo de ignorancia, y así mismo fue —. Sin embargo, en la agencia estamos acostumbrados a prever lo impensable, y nos tratamos igual que tratamos a nuestros clientes. Nos preparamos para el peor de los casos, pensando que nunca llegaría… pero el peor de los casos llegó.

En la agencia trabajamos comunicaciones y eventos en un 50-50. Imagínense lo traumático que fue para todos recibir, uno detrás de otro en menos de una semana, una metralleta de e-mails y llamadas para decidir si posponíamos indefinidamente ocho eventos que teníamos planificados para antes del 31 de marzo.

Sin embargo, me siento orgulloso de nuestra respuesta a cada una de esos e-mails y llamadas: nuestra posición fue que la vida de las personas estaba por encima de cualquier evento o lanzamiento de campaña. No debíamos esperar a ver qué pasaba con el COVID-19, sino que lo justo era trancar la puerta de inmediato. Decidimos no poner en juego nuestra firmeza ética por miedo a no facturar algo. Nuestros clientes todos estuvieron de acuerdo. Detrás de esas grandes empresas y largas cadenas de mando hay seres humanos empáticos, fuertes y honrados. Estoy feliz y agradecido de trabajar con personas con esa grandeza emocional.

Pero una vez pasó ese primer reto, ¿cómo hemos manejado nuestra relación con los clientes? Con la oficina cerrada y todos los empleados trabajando de forma remota, ¿cómo nos aseguramos de seguir extendiendo nuestra mano en estos tiempos de incertidumbre? Yo he resumido esta experiencia en cinco pasos.

[1] Empezar a comunicar desde temprano

Rompí mi aislamiento casero hace poco más de una semana, cuando fui a la oficina a resolver unos temas administrativos y a redactar cartas para nuestros clientes, suplidores y aliados. La idea era hablarles a todos de nuestros planes, de nuestro teletrabajo, de nuestra visión para el futuro próximo. Las cosas hay que decirlas, por que no hay nada peor que la incertidumbre. Yo estoy claro de que, como suplidor, no somos prioridad para nadie. Sin embargo, recibir en la bandeja de e-mail o en el WhatsApp un mensaje que le permita a nuestros allegados estar enterados… ya para mí eso vale.

Las cosas hay que decirlas, por que no hay nada peor que la incertidumbre

[2] Postear algo que aporte

Como dije en la Maenada anterior, uno tiene que limitar los posteos en estos días, a menos que eduquen, animen o entretengan. En Maeno&Co decidimos irnos por lo primero: lanzar una pequeña campaña de Instagram para enfatizar la importancia del aislamiento social. El lenguaje iba a ser algo muy nuestro: el vocabulario de la comunicación y los eventos al que tan acostumbrados estamos. De ahí vino “La convocatoria es en casa”, para hacer un guiño relacionado a los lugares donde usualmente realizamos los eventos. ¿Que nuestros sobres de invitaciones siempre van dirigidos a “Fulano de tal – Sus manos”? Esta vez estaban dirigidos a “Fulano de tal – Sus manitos limpias”. ¿Que siempre enviamos un Save the Date? Esta vez fue un Save the Shake, para recordar el evitar tocarnos las manos y así prevenir contagios. ¿Que el código de vestimenta de nuestros eventos puede ser formal, de cóctel o casual? Esta vez el código de vestimenta era en pijama.

Nuestro rol es comunicar, y seguimos haciéndolo. Como explicó Celeste Pérez en su columna De Cerca, en el Listín Diario, estas pequeñas acciones digitales que hemos hecho pueden motivar a la ciudadanía a cumplir con las recomendaciones sanitarias.

[3] Coger el teléfono (siempre)

La imprenta está cerrada y los diseñadores están en casa… pero mi equipo y yo siempre estamos siempre disponibles para nuestros clientes por vía telefónica. Compartimos ideas, comentamos lo que está sucediendo… y en algunos casos, hasta trabajamos manejo de crisis.

Les voy a poner un ejemplo: muchos hemos aplaudido la labor heroica de los empleados de colmados y supermercados, y celebramos el hecho de que los productos no han escaseado durante esta crisis. Y sin embargo, a uno de los grupos alimenticios más grandes del país le han caído encima porque no han enviado a casa a todos sus empleados. ¿De dónde creen, entonces, que salen el salami y la leche y el queso que la gente necesita para sobrevivir? Recuerden que las grandes cadenas de supermercados han depositado su confianza en el productor nacional y que, por eso, los trabajadores esenciales están todavía brindando servicios en las plantas y las rutas de transporte.

Nuestros clientes saben que, aun desde casa, seguimos ahí para ellos.

Tenemos que recordar que no todo se necesita inmediatamente, sino adecuadamente

[4] Aprender a no querer todo para YA

En estos días tenemos una visión exagerada de la necesidad de inmediatez; eso se debe a que, según avanza el virus y se toman medidas para contrarrestar la situación, nuestras circunstancias cambian literalmente a diario.

Pero eso no significa que los que comunicamos tenemos que caerle atrás a este ritmo de publicación. La gente se vuelve loca en la crisis por esa percepción de la necesidad de inmediatez. Tenemos que recordar que no todo se necesita inmediatamente, sino adecuadamente. Vamos a calmarnos, porque va a funcionar.

[5] Ser proactivo en el futuro cercano

Desde ya estamos pensando en la luz al final del túnel. Nos mantenemos optimistas y a la vez realistas. Sabemos que, una vez que esto pase, nuestros clientes van a abrir sus puertas por nueva vez y estaremos celebrando el poder estar todos juntos. Por eso, en esta etapa nos vamos a mantener con el cerebro encendido, pensando no en grandes campañas 360, sino en pequeñas acciones puntuales que podamos ejecutar de forma ágil. Vamos a seguir siendo proactivos. Vamos a seguir siendo nosotros.

Maenadas

Yo antes decía que, como mi trabajo conlleva estar en eventos y vivir rodeado de gente todo el tiempo, los fines de semana prefería recargar energías emocionales quedándome trancado en la casa. Yo era feliz con ese pequeño equilibrio. Ahora que ese tranque es forzado y total, me doy cuenta de cuánta falta me hace su contraparte para mantener mi salud mental.

Seguramente lo mismo le está pasando a ustedes en su nuevo día a día, en esta covidianidad. Quizás hasta se han dado cuenta de que no hay nada que dispare los pleitos entre parejas y familiares como la fricción constante, porque nuestra presencia está en estado puro y sin diluir por el trabajo o las diligencias o las salidas sociales. Todo el mundo está peleando, con los nervios de punta — y esos grupos de WhatsApp están que botan fuego —.

Por eso consulté a una profesional de la salud mental, Valentina Vargas, para que compartiera sus recomendaciones para ayudarnos a cuidar nuestro bienestar emocional en estos días tan monótonos como impredecibles. Valentina tiene más de 20 años de experiencia como psicóloga clínica — y en particular en primeros auxilios psicológicos, algo que se está implementando con éxito globalmente en situaciones de catástrofe colectiva, como esta —. Aquí están sus consejos.

LA EXPERTA: VALENTINA VARGAS
Psicóloga clínica

[1] Consumir la información de forma racional

Para no generar miedo o pánico, estrés o ansiedad anticipatoria, necesitamos consumir la información de forma racional. ¿Qué significa esto? La primera reacción que tenemos ante estas informaciones es el descontrol emocional, y por necesitamos que antes de ser evaluada o expresada al núcleo familiar pase por algún tipo de cedazo. Hay que evitar el exceso de información y ocupar el sentido común, porque no todas las noticias y lo que llega por los grupos de WhatsApp van a ejercer una influencia sana. No se puede traspasar información poco científica que genere o aumente el pánico.

El miedo en los seres humanos genera un nivel de estrés muy negativo, y todo nivel de estrés alto genera respuestas biológicas en los organismos, que degeneran tanto el funcionamiento metabólico como su salud en términos físicos. Mientras más miedo generamos individualmente, esto implica una inmunodepresión del sistema que nos protege. El miedo solo puede generar más inestabilidad emocional y del funcionamiento básico del organismo.

Por eso recomiendo pensar esto: quien debe ser racional eres tú. No podemos exigirle un patrón de racionalidad al otro, pero sí podemos consumir de forma racional. Tenemos que esperar que todo el mundo hable, se relaje, bote y vomite, y luego de forma muy autocontrolada generar una discriminación informativa. Apelemos a las características que tenemos como seres humanos — porque aplicar el sentido común es algo que nos identifica como organismo —.

[2] Determinar cuáles son los grupos de importancia

Tenemos que mantener activos los grupos determinantes, tanto en redes sociales como en WhatsApp. Tenemos que mantener la comunicación necesaria con los grupos de importancia. Y ojo: el tipo con el que jugamos dominó no es un grupo de importancia. Esos son los grupos que tienen de generar desinformación, porque quizás tienen percepciones distintas de la situación. Hay que tratar de suprimir los grupos irrelevantes a los que pertenecemos, porque necesitamos impedir una contaminación negativa. Hay que reducir los grupos de pertenencia y quedarse con los de más importancia.

[3] Mantener y proyectar una actitud positiva

No nos estamos muriendo nosotros, pero hay gente que se está muriendo. La actitud ante esto debe ser lo más positiva posible. Necesitamos resistir y que nuestro entorno resista. No es tapar la realidad, sino promover la esperanza y la alegría. Al lavarnos las manos, practicando el distanciamiento social, no andar visitando gente y saliendo de casa solo lo necesario nos estamos protegiendo… y cuidándonos nosotros cuidamos a los demás. Al llegar a la casa lavemos la ropa, pongamos la mascarilla al sol o desechémosla y hagamos todo con actitud positiva, sin actitud de pánico. Eso aumenta nuestras endorfinas, dopaminas y serotonina a nivel de neurotransmisores. Esto posibilitara a la larga, una mejor resistencia orgánica a los embates de la pandemia. Pero mantener una actitud positiva no significa tapar el sol con un dedo, mantenga todas las medidas de seguridad sanitaria, no se confié, hágalo por ud y por los demás, pero sea positivo y proactivo, colabore, sea solidario, haga lo que este a su alcance para que su entorno y ud mismo se mantengan sanos y asertivos.

[4] Mantener la ansiedad a raya con ayuda física

Si nos encontramos en un núcleo familiar hay que evitar estar peleando por tonterías. Hay que organizar la vida familiar, porque somos un grupo social con capacidad de organizarnos. Imaginen una madre sobregirada porque debe teletrabajar, atender el lavado, la cocina y el aseo. Hay que dividir las tareas.

Esto tiene un beneficio colateral para todos: mantener la actividad física rebaja la ansiedad. La actividad debe ser física, no solo intelectual, para mantener a raya la ansiedad. Esto es porque tiene la característica de invadirnos con pensamientos negativos que seguimos rumiando — y no hay libro o película que pueda pararlo —. Sin embargo, si nos ponemos a cocinar y regar las matas o a hacer un poco de ejercicio, la ansiedad baja. Por eso, al repartir las tareas de la casa de forma colectiva estamos ayudando a minimizar los patrones de ansiedad de todos.

[5] Usar las herramientas de relajación

Aquellos que tengan una buena disciplina con estructuras de relajación o meditación, o práctica en yoga y pilates, deben poner en práctica lo que conocen. Eso ayuda a evitar las crisis internas, porque no sabemos cuánto va a durar esto… pero desesperarnos no es el camino.